El plan de rescate estadounidense para la industria financiera difícilmente ayude pronto a los mercados del crédito o a la economía, y el crecimiento de los EEUU probablemente sufra una contracción en los próximos dos trimestres

El plan federal, conocido como el Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP por sus siglas en inglés), "podrá ser aprobado por el Congreso, pero, en nuestra opinión no debería conducir a una mejora material de las condiciones del crédito o a un crecimiento más fuerte a corto plazo", dijo JP Morgan en un análisis difundido el viernes.
Los legisladores estadounidenses continuan negociando un rescate de u$s700 mil millones, luego de que fracasaran ayer las negociaciones en la Casa Blanca, y de que se produjera el mayor cierre de un banco en la historia estadounidense, perturbando aún más a los mercados.
El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo que si bien había diferencias sobre partes del plan de rescate, el Congreso aprobaría una ley.
JP Morgan dijo que prevé un crecimiento negativo en los próximos dos trimestres y que anticipa que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés en 50 puntos básicos hacia diciembre.
El plan de rescate permitirá que los tenedores de activos en problemas, principalmente valores hipotecarios, los vendan al Tesoro. JP Morgan dijo que aún no estaba claro cómo el plan ayudaría a los inversores, a los bancos y a la economía.
La compra de la deuda problemática apunta a "reactivar los mercados de titulización", dijo JP Morgan, pero aún persisten las dudas sobre cómo asignar precio a los valores. JPMorgan sugirió un proceso de subastas o contratar expertos para usar modelos a fin de poner precio a los valores, unos consejos que ya han sido probados en Wall Street, sin éxito.
El reporte dijo también que se deberían incrementar las nuevas ventas de deuda corporativa, pero los inversionistas exigirán altos rendimientos para compensar el riesgo.
Fuente: AP, EFE y Reuters