Los liderazgos de los de Gareca -tras ganarle a River- y de los de Alfaro son el rastro visible de una nueva jornada del fútbol argentino. Además, San Lorenzo y su "paternidad" ante Boca. Estudiantes y Lanús, siempre protagonistas

Se fue la quinta fecha del Apertura. Pasó Santa Rosa y llegó San Ramón. Al menos para los hinchas de San Lorenzo, que se fueron de la Bombonera con la boca llena de triunfo, y con la ilusión de repetir lo del 2007.
Casualmente, la última vez que el Ciclón sumó de a tres en la Bombonera ante Boca fue en ese Clausura, que con Ramón Díaz en el banco (igual que ahora) terminó con vuelta olímpica azulgrana. Claro, ni técnico, ni jugadores ni hinchas quieren mencionarlo, pero el Falcon se parece cada vez más a un utilitario moderno, algo que para el fútbol vernáculo de estos tiempos suele alcanzar para descorchar al final.
¿Y Boca? Boca, Boca
casi un caso de diván: después de una muy buena producción ante Vélez, y una semana en la que hasta se llegó a especular en qué fecha alcanzaría la punta, volvió a ser ese equipo timorato y sin ideas que había perdido ante Racing y All Boys. La ciclotimia en la que parece inmerso el equipo de Borghi no es un dato alentador, y mientras tanto, las fechas pasan y los de arriba empiezan a verse cada vez más lejos.
Hablando de los de arriba, Estudiantes pisó fuerte en Mendoza. Empezó perdiendo, y cuando peor la pasaba, la fortuna le hizo un guiño: Dutari se chocó la pelota y la metió contra su propio arco. Y cuando el partido se moría, apareció Leandro González, que falla mucho pero últimamente acierta las más importantes, y le dio tres puntos de oro a los de Sabella, que juntan 10 y todavía deben jugar el clásico de La Plata.
Otro que quiere asomar con el final del invierno es Lanús, que se aprovechó de Gimnasia, volvió a ganar después de tres empates, y quedó expectante. Pese al recambio, y aunque no luce como en épocas mejores, el equipo de Zubeldía está firme, y de la mano de Blanco y Regueiro quiere volver a hacer ruido en este Apertura.
Lo del Lobo es preocupante: en cuatro fechas todavía no pudo convertir goles, tiene apenas 2 puntos y ya está a las puertas del descenso directo. La gente, este domingo, dio su veredicto: despidió con silbidos a su equipo tras la derrota en el Bosque.
El que parece ir al revés que el ciclo cronológico es Racing: en pleno invierno empezó ilusionando con dos victorias seguidas, incluida su visita a la Bombonera. Y cuando todos se ilusionaban con una Academia protagonista, de tono primaveral, sufrió tres derrotas al hilo, y reavivó los fantasmas de las últimas temporadas, en la que se miró más la tabla de los promedios que la del título. El cielo de Avellaneda vuelve a oscurecerse.
El que lo golpeó esta fecha fue Colón, que volvió a ganar después de 10 fechas, aunque el triunfo en el Cilindro tuvo mucho de más de suerte que de virtud. Si no hubiera sido por la actuación de Pozo, seguramente otra hubiese sido la historia.
Otro que no levanta es Independiente. Llevó a Rosario sus urgencias, consiguió la ventaja, y cuando tenía a su merced un Newell´s insípido, se quedó y permitió el empate de la Lepra. Cuerpo sin alma el Rojo de Garnero, que pisa terreno cada vez más fangoso ante los resultados que no llegan.
El lector se estará preguntando si no nos olvidamos de algo. Y claro que no. Sólo que Arsenal y Vélez se merecen un párrafo aparte.
Sobre los del Viaducto, después de una temporada olvidable, y de arrancar perdiendo en la primera fecha, Alfaro ya logró imprimirle su sello: compacto, fuerte, que pega en los momentos justos y se defiende casi magistralmente (para los puritanos: no olvidarse que el fútbol es defensa y ataque). Así ganó en los últimos cuatro partidos, está puntero, y eso, lejos de amedrentarlo, parece que le sienta muy bien. El sábado derrotó al deshilachado campeón vigente, Argentinos, con un gol de Obolo tras pase de Leguizamón. Lo que se dice una dupla de ataque a la altura de un equipo con pretensiones.
Y de los de Gareca. Luego de perder con Boca, recuperaron la memoria y con goles de Martínez y Silva le ganaron a un River que venía con todo sumando para evitar el descenso y ganado para estar en la cima del Apertura. Sin embargo, los días dulces terminaron y Vélez le dio un golpe de realidad.
Se fue la quinta del Apertura. El campeonato ya consumió el 25 % de los partidos. Para algunos, todavía falta mucho. Para otros, el tren empieza a alejarse. Mientras, en Boedo, en Sarandí y en La Plata se relamen pensando en lo que viene, que seguramente los tendrá como protagonistas.