A continuación, diez vivencias que no pueden pasarse por alto en una visita al sur argentino en la estación más fría del año.

1- Un encuentro cercano con las gigantes del mar

Encontrarse en medio del océano rodeado de ballenas que juegan, saltan y se muestran es una experiencia memorable. Cientos de ejemplares de ballena franca austral llegan a las costas de Chubut y Río Negro entre los meses de junio a diciembre.

Para verlas pueden realizarse avistajes embarcados en lancha, en un semisumergible, o bien observarlas desde la costa. Son amigables y curiosas, y se acercan sin pudor a las embarcaciones turísticas. El paseo es seguro y se disfruta en familia.

2- Viaje al pasado sobre rieles

En Patagonia, abordar un tren turístico es como accionar la máquina del tiempo. Un recorrido en antiguos vagones escuchando relatos de otros tiempos mientras se dibujan imponentes paisajes a través de la ventana.

La Trochita en Chubut y el Tren del Fin del Mundo en Tierra del Fuego ofrecen salidas todos los días en formaciones que datan de principios del Siglo XX. También en Río Negro, el pintoresco Tren Patagónico conecta las ciudades de Viedma y Bariloche en una noche, con la posibilidad de descansar en un confortable camarote.

3- Vinos australes, elixir para corazones aventureros

Las bodegas más australes del mundo se encuentran en Patagonia. Sólo ese hito ya merece una visita a emprendimientos vitivinícolas jóvenes que se desarrollan en Trevelin y la zona del Paralelo 42, en El Hoyo y El Bolsón. Un poco más al norte, entre Neuquén y el Alto Valle de Río Negro, se encuentra la Ruta del Vino, rodeada de yacimientos paleontológicos y establecimientos frutícolas. Se pueden realizar visitas guiadas, comprar y degustar de vinos, saborear platos de la cocina regional y, en algunos casos, ofrecen alojamiento y spa en las viñas.

4-Vibrar en territorio blanco sobre la Cordillera de los Andes

Esa sensación de libertad que recorre el cuerpo cuando el viento golpea en el rostro al deslizarse en la nieve, es una experiencia que emociona y enciende los sentidos. Grandes centros de esquí y pequeños parques invernales ofrecen una extensa variedad de alternativas para disfrutar de la nieve en Patagonia. Esquí, snowboard, motos de nieve, paseos en trineos guiados por perros, caminatas con raquetas, y snow tubing, son algunas de las propuestas para que todas las edades encuentren su momento de diversión en la nieve.

5- Un mágico atardecer en la llanura pampeana

Uno de los espectáculos más lindos que ofrece la naturaleza todas las tardes y que proyecta todo su esplendor en el horizonte pampeano. Al ocaso de un intenso día de campo, habiendo disfrutado de cabalgatas, paseos en carruajes, vivencias típicas del hombre de campo como arreo de ganado, ordeñe de vacas, esquila, siembra y cosecha, jineteadas, y, por supuesto, un buen asado tradicional, el placer es doble al disponerse a presenciar ese momento sublime donde el sol deja atrás la jornada y regala pinceladas de fuego en su último aliento.

6- Cuando la imponente naturaleza se viste de hielo

La conciencia de la pequeñez de la raza humana sobre las expresiones de la naturaleza se potencia frente a escenarios magnificentes como el que ofrecen los glaciares milenarios en Santa Cruz. Acercarse a las soberbias paredes del Glaciar Perito Moreno, estremecerse ante el estruendo de los desprendimientos de hielo, o navegar entre témpanos gigantes de tonos turquesa son experiencias que aceleran los latidos del corazón e invitan a rendirse ante la contundencia de la naturaleza.

7- Tras las huellas de los dinosaurios más grandes del mundo

Los dinosaurios causan fascinación en niños y adultos. Saber que los ejemplares de mayores dimensiones en todo el mundo habitaron el territorio patagónico es razón suficiente para emprender una emocionante aventura paleontológica. Neuquén y Chubut son los principales epicentros de los hallazgos más resonantes en la materia, con museos temáticos para visitar.

En el Museo Egidio Feruglio, por ejemplo, pueden conocerse los restos del dinosaurio hervíboro más grande del mundo encontrado recientemente, mientras que el Museo Ernesto Bachman conserva una réplica del dinosaurio carnívoro de mayor tamaño de todos los tiempos, el Giganotosaurus Carolinii.

8- Manjares patagónicos para agasajar el paladar

Patagonia es tierra de sabores y delicias que regocijan el cuerpo y el alma. Pero hay dos grandes estrellas que son protagonistas en la cocina de la región: el cordero y el chocolate. El primero se luce en todas las provincias patagónicas y llega a la mesa en muy diversas preparaciones, aunque la más tradicional es al asador.

Por su parte, el chocolate es el máximo exponente en la zona andina. Es en Bariloche – Capital Nacional del Chocolate – donde hay mayor cantidad de establecimientos de elaboración de chocolate y hasta un museo que le hace honor a este manjar ancestral.

9- Naturaleza desbordante en los Parques Nacionales

La naturaleza empalaga en Patagonia. Con dieciocho parques nacionales, el sur argentino es la región que conserva la mayor extensión de territorio protegido. Caminar por bosques frondosos, navegar en lagos prístinos y aventurarse a descubrir cada palmo de los parques, cada uno de ellos con su flora y fauna característica, es una experiencia que cautiva por el contacto cercano con la naturaleza y la energía que contagia.

10- Un viaje a los confines del universo

El fin del mundo está cerca. En apenas unas horas de vuelo es posible llegar a la ciudad más austral del planeta y estar de pie frente al mismísimo continente blanco. Tierra del Fuego alberga un sinfín de experiencias únicas para vivir a pleno una visita al fin del mundo.

Por tierra, sus caminos sinuosos, el trencito y aventuras en 4×4. Por mar, adentrarse en las aguas del Canal Beagle o animarse a navegar 1.000 kms para arribar a la Antártida. Por aire, sobrevolar la ciudad de Ushuaia en helicóptero. Vivencias para dejarse sorprender en el extremo sur de América.

Para más información: www.patagonia.gov.ar