En el último día del mes la autoridad monetaria recuperó u$s31 M y cerró el bimestre con u$s47.801 M integrados por dólares, euros, libras, yenes, reales, oro y títulos públicos nominados en moneda extranjera

De la lectura diaria del movimiento de la posición bruta de reservas surge que los principales factores que contribuyeron al saldo negativo de febrero fueron:
a) La alta volatilidad de las principales monedas, entre la que sobresalió la devaluación del euro respecto del dólar;
b) Los pagos de compensaciones al Banco de Brasil, por operaciones comerciales en el marco del sistema bilateral de pagos;
c) Pagos también de operaciones comerciales con los miembros de la Aladi;
d) La cancelación de vencimientos de deuda con organismos internacionales;
e) La variación de la cotización del oro, entre otros.
Entran por una ventanilla y salen por otra
Sin embargo, cuando se advierte que el excedente de la balanza comercial se habría elevado en el mes a u$s1.500 M, tanto por efecto precio, pero principalmente en cantidades por la tonificación de las exportaciones de automotores, principalmente a Brasil, indica que semejante desempeño del intercambio con el resto del mundo no resultó suficiente argumento para desalentar la fuga de capitales.
Ya en enero se vio que pese al superávit de u$s1.216 millones, de acuerdo con los datos que a comienzos de semana difundió el Indec de diferencia entre los dólares ingresados por exportaciones y los que salieron por importaciones, el Banco Central apenas pudo incrementar sus tenencias en u$s162 M. De ahí surgió una salida neta al exterior de poco más de u$s1.000 millones.
Dado que los vencimientos de deuda de los primeros dos meses del año no resultaban abultados, los economistas deducen que la explicación de una salida acumulada en el bimestre del orden de u$s3.000 M, al agregarse unos u$s2.000 M en febrero, es el aumento de la incertidumbre en gran parte de los inversores y también empresas y familias, que los llevó a elevar la "formación de activos externos".
La principal razón no es otra que el manto de incertidumbre que generó el decreto 2010 de 2009 que creó el Fondo del Bicentenario por u$s6.569 M, porque abrió dudas sobre los números del Presupuesto para cubrir las necesidades de financiamiento del ejercicio, en un escenario donde se reavivaron las expectativas inflacionarias, a partir de las pretensiones sindicales de aumentos de salarios en convenciones paritarias entre 23 y 35 por ciento.