Un estudio privado sostiene que es indispensable cambiar el sesgo de la política fiscal. Recomienda redoblar los esfuerzos para recomponer el ahorro público, para lo cual el gasto no debe crecer más que los ingresos

"La salida de capitales del sistema es consecuencia de las expectativas negativas de los agentes económicos y del clima de incertidumbre y desconfianza que impera en la actualidad. Teniendo en cuenta que el gasto del Estado Nacional es, en el presente, mucho más flexible a la baja que durante la convertibilidad, no pareciera, a priori, una tarea impracticable", sostiene un informe de la consultora Economía & Regiones.
Al respecto, los economistas dirigidos por Rogeilio Frigerio consideran que "virar hacia una política fiscal más responsable y acumuladora de superávit primario, tendría un impacto positivo por partida doble. Por un lado, brinda financiamiento genuino para poder cumplir con el Programa Financiero sin recurrir a fuentes heterodoxas y no sustentables".
Además, estima el trabajo que "un superávit fiscal más alto desalienta la inflación, impactando positivamente en el tipo de cambio real y, por ende, en el nivel de actividad".
El peor de los escenarios
De lo contrario, advierte el estudio de E&R que "de no ocurrir el cambio en el sesgo de la política fiscal, los agentes económicos anticiparan mayores impuestos (y retenciones) y/o una devaluación que licue el gasto público de la peor manera. Así, la fuga de capitales (nadie se queda en pesos que más tarde van a valer menos) y la ausencia de inversión profundizaran la caída del producto".
Ese giro en la política de Gobierno se considera necesario, pero no resultará por sí solo suficiente. Además, recomienda el análisis de E&R que "reconocer el problema de la inflación y desarticularlo, también resulta imperativo. Bajar la inflación a un dígito anual debería ser otro objetivo a encarar en pos de disminuir la fuga de capitales".
Al respecto, el estudio alude a las estimaciones privadas de variaciones de pecios, porque asume que los datos que provee el Indec subestiman la realidad. "La Argentina ha convivido con una inflación promedio cercana al 20% anual durante los últimos tres años. Estos elevados niveles de inflación generan distorsiones de precios relativos que llevan a una asignación ineficiente de los recursos y a una caída de la inversión, que también atentan contra el nivel de actividad", explica la consultora de marras.
Otro punto no menor, es la conveniencia de "tomar medidas para intentar regresar cuanto antes al mercado voluntario de deuda y dar una clara señal de que no existe ningún riesgo de volver a incumplir con los compromisos financieros en los próximos años. Proponer una alternativa de solución para la deuda que permanece en default y, generar estadísticas confiables, son dos condiciones necesarias para encarar este proceso".