Representantes de ambas partes se reunieron este martes por la tarde en Trabajo, para buscar una solución al conflicto. La compañía asegura que no desafectó a nadie ni lo hará. Los operarios denuncian "despidos encubiertos"

La viceministra de Trabajo, Noemí Rial, encabezó este martes por la tarde una reunión con representantes de Smata y de General Motors, a fin de buscar una negociación para levantar el paro por tiempo indeterminado que realizan empleados de esa terminal, ante la amenaza de efectivizar 160 suspensiones por la crisis económica mundial.
Tras el encuentro, la cartera laboral dispuso dictar una nueva conciliación obligatoria, luego de que los empleados de la planta que General Motors tiene en la ciudad santafesina de Rosario decidieran realizar una huelga en defensa de sus puestos de trabajo.
En un comunicado, la cartera laboral señala que "en cuanto al conflicto entre la empresa General Motors y los trabajadores de Smata se ha dictado la conciliación laboral obligatoria por el término de 15 (quince) días, abriéndose, así una nueva instancia de negociación en el Ministerio de Trabajo de la Nación".
El conflicto entre General Motors y los trabajadores nucleados en el Sindicato de Mecánicos (Smata) está en su punto más tenso y ambas partes dijeron a Radio10 que no pueden ceder a las propuestas de su contraparte.
El gerente de comunicaciones de la compañía Bernardo García afirmó, en diálogo con el periodista Oscar González Oro, que "hasta el momento no hubo ningún despido ni lo habrá" en la planta ubicada en la localidad santafesina de Alvear.
"Insistimos en dejar sin efecto los despidos para pasar a un régimen de suspensiones, pagando el 100% del salario por 90 días a 236 empleados y en ese lapso analizar las condiciones de los mercados en todo el mundo, pero ellos (por los empleados) se niegan", aseguró.
El conflicto, que llevó a los operarios a un paro por tiempo indeterminado que está en ejecución, se mantiene porque la compañía paró de producir el modelo Suzuki Grand Vitara, dejando sin tareas a 236 efectivos y 200 contratados.
En ese sentido, el secretario general de Smata, Marcelo Barros, dijo también en Radio 10 que el único reclamo que realizan los operarios es evitar los "despidos encubiertos" y aplicar suspensiones rotativas sobre los 2.300 empleados de la planta.
"Decimos que es un despido encubierto, porque ellos quieren suspender sólo a 236 compañeros -que tienen entre seis y diez años de trabajo-. Solicitamos que se implemente un sistema de rotación para que el problema de la fábrica sea compensado por todos los trabajadores y no sólo por algunos", dijo Barros.
En tanto, García explicó que no se puede aplicar la rotación, porque quienes trabajaban en la línea de producción Grand Vitara no están familiarizados con las herramientas que se utilizan en las otras líneas de producción y eso constituye riesgos para ellos.
"Entendemos la preocupación de los empleados porque cuando se aplican suspensiones los salarios se reducen, pero nosotros dejamos en claro que les vamos a pagar el total durante tres meses", dijo García en Radio10.
Por su parte, Barros insistió en que si General Motors acepta aplicar la suspensión rotativa sobre todos, los empleados volverían "al minuto siguiente" a trabajar y asegurarían la producción.