El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, admitió que la caída de los mercados "moderó" el crecimiento del país vecino. Reconoció que el gobierno de Lula debe hacer "ajustes"

Brasil está en condiciones de mantener su ritmo de crecimiento haciendo ajustes, el gobierno no puede quedarse de brazos cruzados y debe responder a los desafíos de la crisis" que "moderará el crecimiento de la economía en 2009 en el país", dijo Mantega, sin cuantificar el impacto.
El principal efecto de la crisis en Brasil ocurre en el mercado del crédito, porque los empresarios no consiguen financiamientos internacionales para el comercio exterior y recurren al mercado interno, donde amplían la demanda y la competencia por recursos crediticios, dijo el ministro.
Los bancos entonces "no atienden a todos lo clientes o cobran tasas de interés muy altos", explicó Mantega, para precisar que debido a la mayor demanda, las instituciones financieras brasileñas "están con problemas de liquidez pero no de solvencia, porque no tienen activos incobrables".
Por otra parte, en relación al efecto de la iliquidez mundial en el cambio, el ministro opinó que la cotización de real "no volver a la supervalorización anterior (llegó a cerrar a 1,558 por dólar el pasado 1 de agosto) y se situará en niveles más confortables para los exportadores", sin arriesgar cifras.
El real cerró el jueves a 2,03 por billete verde con una desvalorización de 5,17% solamente en un día.
También afirmó que "la inflación está sobre control porque el choque por el alza (de precios) de las commodities ya se disipó", y comentó que las bruscas caídas sufridas en la Bolsa de Sao Paulo se produjeron "por la salida de inversores extranjeros para cubrir los problemas en sus países".
Mantega proclamó que la crisis se encuentra "en su momento más álgido" y que pasará "cuando se apruebe el plan de salvamento en Estados Unidos y cuando Europa haga también su propio rescate finaciero".
Fuente: AFP - NA