12-08-08 | Economía

Sincerar la tasa de inflación traerá más beneficios que costos

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La brecha entre los índices oficiales de precios y salarios con el del IPC es del orden de 35% respecto del nivel de fines de 2001. Gran parte de la economía real opera en base a la tasa verdadera. Efecto sobre la deuda pública y bancos

Sincerar la tasa de inflación traerá más beneficios que costos

Salvo pocos funcionarios del Gobierno, casi nadie en la vida real se desenvuelve en su actividad económica desde 2006 sobre la base del índice de inflación que informa mensualmente el INDEC y que para el caso de julio la ubicó en apenas 0,4%, que fue menos de la cuarta parte de lo estimado por las mediciones privadas.

La brecha comenzó a generarse desde 2006 cuando a una estimación oficial de 9,8% el sector privado percibió una escalada a 15%, en 2007 de 8,5% a 25% y en el corriente año de 9,1% anual acumulado hasta julio a un rango entre 23 y 25%. Es decir que en el trienio, el gap entre la tasa del INDEC y la del consenso de los economistas privados se ubicó en una banda de 32 a 35 por ciento.

Diversos índices oficiales de precios y salarios dan clara muestra de ello, más aún cuando se los mira con una prospectiva de largo plazo. En comparación con los registros de diciembre 2001, último mes de la convertibilidad, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 118%, otras variables, también difundidas por el INDEC, pero no sometidas a cambios metodológicos y de base de cálculo, arrojaron las siguientes variaciones:

Salario Mínimo Vital y Móvil 390%

Haber mínimo jubilatorio 360%

Índice de Precios Mayoristas 249%

Índice de Costo de la Construcción 236%

Tipo de cambio nominal 207%

Salario promedio del sector privado registrado 202%

Salario promedio del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones 187%

Salario privado del sector informal 135%

Canasta básica de alimentos (indigencia) 130%

Canasta básica total (pobreza) 105%


Salario promedio del sector público 101%


Primera aproximación a la realidad
De ahí que si se tomara la decisión de introducir cambios en la conducción del INDEC, pero sobre todo en la dependencia de la autoridad primaria y no de una Secretaría de Estado, con miras a devolverle la credibilidad con funcionarios y metodologías de medición que den plena ponderación a los registros de precios que obtienen los técnicos en los puntos de venta y no los que se acuerdan con la Secretaría de Comercio, seguramente surgiría un salto en el índice general del orden de los mencionados 30 a 35 puntos porcentuales.

Semejante corrección no debería generar efectos cascada sobre el resto de los precios, por cuanto como se mostró más arriba, ya tienen incorporada esa brecha. Sólo cabría esperar ajustes en el monto de la deuda pública ajustable por CER, como en el reconocimiento de servicios de renta a partir de 2006, por la subestimación de la inflación.

Como la porción de la deuda pública indexada por esa variable representa el 40% del total, dicha corrección de 35% implicaría un aumento de la deuda pública entre 14% del total sobre u$s144.500 M registrada a fines de marzo y 12% si se suman los u$s30.000 M que no ingresaron al canje en 2005, con un plazo de amortización de más de 16 años.

Aunque en contrapartida, dicho sinceramiento debiera determinar también una baja en la tasa de crecimiento real del PBI, habida cuenta de que aproximadamente un 55% del cálculo parte de valores monetarios que se lo ajustan por el índice de inflación.

Si éste es mayor al utilizado, el resultado final será menor aumento real de la creación de riqueza, estimativamente del orden de 6 a 8 puntos porcentuales en los tres años de 2006 a 2008, que aplicado sobre el 40% de la deuda indexada significaría una baja de los servicios de la deuda entre 2,5 y 3,2 puntos porcentuales del PBI. 






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