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Miercoles 2 de Diciembre
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Casi la mitad de los subsidios los reciben los sectores que menos los necesitan

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Representan el 40 por ciento del total de los recursos que destina el Estado para mantener las tarifas y el transporte barato. Se repartirán este año 14 mil millones de pesos entre los hogares de clase media y alta

La cantidad de personas con ingresos bajos representa el 70% del total, a cada una le toca una cifra notablemente inferior a lo que percibirían sus compatriotas más afortunados si se repartieran entre todos los $34 mil millones que se destinarían este año a dar subsidios.

Según un estudio de una consultora, trabajadores, jubilados y beneficiarios de planes sociales con ingresos bajos -que son alrededor de 15,6 millones- se benefician en promedio con $110 mensuales cada uno con subsidios estatales a la energía, el transporte, los alimentos y los planes sociales.

A su vez, quienes tienen ingresos medios o altos, en cambio, que son alrededor de 6,6 millones de personas, son beneficiados en promedio con $180 mensuales.

El informe proyecta que en 2008 el Estado destinará $47.232 millones en transferencias al sector privado. De allí, $21.426 millones se destinará a subsidios a la energía, $6.151 millones al transporte, $3.666 millones a alimentos y $3.100 millones a planes sociales. El resto, unos $12.889 millones, son partidas sin identificar.

De los $34.343 millones identificados, un 59,2% -unos $20.327 millones- llegan de una manera a personas con ingresos inferiores a $2.000
en tarifas domiciliarias de gas y electricidad congeladas, alimentos más baratos, boletos económicos en colectivos, trenes y subtes. Otro 40,8%, unos $14.016 millones, beneficia a quienes ganan más de $2.000 mensuales.

Economistas señalan que no se debería destinar un peso a subsidiar las clases altas, que los $14 mil millones que se gastan con ese fin son mucha plata y que es inadmisible que la mitad de los $3.600 millones que se gastan para subsidiar alimentos como leche, carne, pan y fideos se lo quede gente que puede pagar mucho más de lo que vale en las góndolas.

Para ellos, para corregir la distorsión se podría aplicar un esquema similar al de Brasil, con un aumento gradual de algunos alimentos y transferencias directas a los estratos más golpeados de la población, para que puedan acceder con facilidad a esos productos.

Asimismo aseguran que muchos subsidios tenían sentido cuando fueron creados luego de la crisis, pero quedaron desdibujados con el aumento del ingreso medio de la población. Se destinan cada vez más subsidios para energía, transporte y alimentos, y los servicios que brindan las empresas que los reciben no son de la calidad que uno desearía.

Además, se subsidia en gran parte a los segmentos más altos, sobre todo en la Capital, donde los pasajes y las tarifas son más bajos que en el resto de las provincias, según informa el diario La Nación.

En tanto, otros economistas destacan que los subsidios son un instrumento eficaz para compensar de alguna manera los sectores perjudicados por los aumentos de precios y por la necesaria competitividad cambiaria que requiere el modelo económico.

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