Las caída de la actividad fabril por primera vez en cinco años y medio y menores ventas en sectores clave como el automotriz traen a debate la necesidad de ajustes en el plan vigente
La necesidad de atacar la creciente inflación, atraer más inversiones y cuidar el flanco energético aparecen como temas centrales que los especialistas recomiendan atender al Gobierno ahora que se aplacó la pelea con el campo, un conflicto que concentró buena parte de la atención de la presidenta Cristina Kirchner desde marzo último.
El panorama se agravó por la pelea interminable con el campo, que duró más de cuatro meses y provocó una ruptura de la cadena de pagos en el interior del país, que ya empezó a sentirse en los centros urbanos, en actividades como el comercio y la construcción.
Para el economista Germán Saller, de la Universidad Nacional de La Plata, el "cálculo del tipo de cambio real multilateral arroja conclusiones preocupantes: si todo evoluciona como hasta ahora, con un dólar de 3 pesos, en un año estamos con los niveles de competitividad de finales de la convertibilidad".
El dólar bajó de 3,25 pesos en mayo pasado, a 3,05 en la actualidad, una caída del 6% que encendió luces amarillas entre quienes dependen de un dólar competitivo para llegar con sus productos a los mercados externos.
Los expertos alertan que si se mantienen los niveles actuales de inflación doméstica e internacional, con el tipo de cambio nominal actual, en un año se habrá vuelto a los valores de la época final de la Convertibilidad.
A esto se suma que, si no hubiese habido intervención por parte del Banco Central, la medición arroja como resultado que el dólar sería 20% más bajo si el mercado cambiario flotara libremente.
Es decir, la pérdida de competitividad podría ser aún mayor si el BCRA no actuara comprando dólares, como se lo advirtió la presidenta al campo cuando arreciaban los cortes de ruta.
Problemas para exportar
El tema es que la pérdida de la competitividad del dólar no sólo preocupa al campo, sino especialmente a la industria.
Héctor Méndez, ex titular de la UIA y presidente Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), mostró su "preocupación" por la apreciación del peso. Como ejemplo, dijo contó que despachó exportaciones de contenedores para recolección de productos agrícolas cuando el dólar estaba a $ 3,20, pero hoy las cobrará a $ 3,04.
"Hay dudas sobre si seguir exportando porque los costos internos no nos favorecen. Hay una fuerte pérdida de rentabilidad. Este tipo de cambio le quita competitividad a la industria en función de los costos internos, que van subiendo", explicó.
Por su parte, José Luis Basso, presidente de la fábrica de válvulas que lleva su nombre, señaló: "Somos un modelo exportador y evidentemente una reducción del dólar de este tipo no nos beneficia. Nosotros exportamos el 90% de la producción y esta situación implica una pérdida de eficiencia, aunque aclaró que todavía la baja no es muy significativa".
José Ignacio de Mendiguren, uno de los vice de la UIA cultor del dólar alto y recordado como uno de los impulsores de la devaluación en el 2002, advirtió que con la caída de la cotización del dólar está volviendo a los mercados la denominada "bicicleta financiera" en detrimento de la inversión.
Para el economista Leonardo Perichinsky, el desempeño futuro de la autoridad monetaria será "clave para la definición del rumbo que seguirá la economía argentina".
"Si bien ahora parece estabilizado, la baja del dólar de más del 4% que propició el Banco Central durante estos últimos dos meses, genera interrogantes sobre el sostenimiento del esquema macroeconómico actual", indicó.
Desde abril último, economistas cercanos al oficialismo vienen señalando la necesidad de hacer "sintonía fina" en el modelo productivo en curso, pero las constantes peleas con el sector agropecuario dejaron a este tema en segundo plano en la agenda.
Así, el economista peronista Eduardo Curia, quien asesora al Ministerio de Planificación, viene planteando la necesidad de resolver la expectativa de inflación que existe en la Argentina y modificar instrumentos para medir el índice de precios, y advirtió que la paridad cambiaria está perdiendo competitividad.
Fuente: NA y Reuters