Brasil, la UE y los EEUU intercambiaron duras críticas en la ronda que enfrenta a los países desarrollados con los industrializados por los subsidios agrícolas
En vísperas de la crucial reunión en la que ministros de 24 países intentarán, una vez más, concluir con éxito la Ronda Doha de la Organización Mundial del
Comercio (OMC), roces diplomáticos derivados de duras acusaciones
enfrentan en Ginebra a Brasil, la Unión Europea y Estados Unidos.
La disputa verbal fue abierta el viernes por el comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, quien acusó a Brasil de "estar siempre por detrás" de las dificultades para negociar en la OMC, donde los países agrícolas exigen que las naciones desarrolladas eliminen los subsidios que conceden a sus productores y reduzcan las tarifas aduaneras, y los países ricos quieren, como contrapartida, que los emergentes abran sus mercados para los bienes industriales y de servicios.
El representante europeo sostuvo que el país sudamericano, al igual que los otros dos "grandes" emergentes, China e India, debe asumir nuevas responsabilidades en el comercio internacional y no solamente presionar por las concesiones que se le piden a los países ricos.
A su turno, el canciller brasileño Celso Amorim acusó a las potencias de usar, en el ámbito de la OMC, la misma táctica de desinformación usada por el jefe de propaganda del régimen nazi, Joseph Göbbels.
"Göbbels acostumbraba decir que si uno repite una mentira varias veces, ésta se convierte en una verdad", dijo Amorim al recordar que los países ricos usan esa fórmula cuando repiten una y otra vez que están dispuestos a ceder a las exigencias de los países emergentes.
"Me recuerdan a Göbbels", enfatizó el canciller brasileño, quien pidió "disculpas por citar al autor". Las declaraciones de Amorim cayeron como una bomba en Suiza, donde Estados Unidos entró en la controversia y las calificó como un ataque "bajo y más allá de toda imaginación", según informó hoy la versión electrónica del diario "O Estado de Sao Paulo".
Quien tomó la palabra para salir al cruce de los comentarios de Amorim fue la representante de Comercio estadounidense, Susan Schwab, cuyos asesores afirmaron, señala el medio, que quedó sorprendida con "el ataque", al que consideró "personal y bajo".
"Siempre demostramos respeto por Brasil, al ministro Celso Amorim, y al presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Pero esos comentarios van más allá de lo razonable", dijo el vocero de Schwab, Sean Spicer, citado por la versión periodística. "Eso es una de las cosas más bajas que ya vimos. Esperamos que los comentarios no afecten la Ronda (Doha)", acotó.