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Cavallo advierte un futuro de estancamiento con inflación

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El ex ministro de Economía aconseja darle más poder a la autoridad monetaria, Martín Redrado, que al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para ejercer una efectiva política antiinflacionaria. Nuevo artículo en su blog

El mentor del plan de estabilización que posibilitó dejar atrás un bienio de hiperinflación destaca en un nuevo contacto con sus lectores que la previsión que lanzara en un primer artículo el 12 de julio sobre un escenario de estancamiento con inflación, una enfermedad que los economistas denominan estanflación "no se basa en lo que pueda hacer el Gobierno de aquí en adelante, sino en lo que han hecho los gobiernos de Duhalde y de Kirchner desde enero de 2002 hasta hoy. Aún si el gobierno de Cristina Kirchner aplicara las mejores políticas económicas imaginables, un cierto período de estancamiento con inflación es inevitable".

Por el contrario, alerta que "si se continuaran aplicando las políticas del llamado 'Modelo Productivo', es decir si se perseverara en tratar de mantener el Peso permanentemente devaluado, en lugar de estancamiento con inflación, como ocurrió varias veces entre 1975 y 1987, tendríamos algo peor: fuerte recesión con hiperinflación, como en el período 1988-1990".

De ahí que su recomendación en un nuevo análisis que difundió hoy sobre los escenarios posibles sostiene que "aún sin anunciarlo, el Gobierno está permitiendo que el Banco Central aplique una política monetaria con cierto sesgo anti-inflacionario, que no se había visto desde los tiempos de Alfonso Pratt Gay. El riesgo de caer en hiperinflación aumentaría si la actual situación política llevara a un cambio de gobierno en medio de un desorden como el de diciembre de 2001 y volvieran a tomar el poder, directa o indirectamente, los que creen que los problemas se resuelven con la emisión monetaria y la devaluación permanente de la moneda".

Y agrega: "Tengo la sensación que el Gobierno está comenzando a darse cuenta que para frenar la inflación debe darle poder a Martín Redrado, el Presidente del Banco Central, y quitárselo a Guillermo Moreno, el Secretario de Comercio. Como ocurre en todos los países civilizados".

De todas formas sostiene el experto en planes de estabilización que "este tímido movimiento en la dirección de la racionalidad económica, en el mejor de los casos, podrá evitar la hiperinflación, pero no conseguirá evitar la estanflación. Esto es así, porque la combinación de una política monetaria laxa, comprometida en el objetivo de no dejar apreciar el Peso, con políticas represivas de la inflación, aplicadas sistemáticamente y de manera cada vez más autoritaria, ha creado inflación reprimida de entre el 56 y el 125 por ciento".

Esa medición de la inflación reprimida surge de un trabajo que realizó recientemente con Joaquín Cottani y que a partir de hoy se puede consultar, en inglés, en el sitio del Grupo de los 30.

El tiempo atenúa el impacto de la inflación
Al ritmo actual de la suba de los precios, Cavallo considera que "suponiendo que el Gobierno aplique una política monetaria auténticamente anti-inflacionaria y el precio del dólar se mantenga en alrededor de $3, se necesitarán entre dos y cuatro años para eliminar la inflación reprimida. Si se lo quisiera hacer más rápido, digamos en un año, la inflación podría escalar a más del 56% anual. Y si las circunstancias de la economía global o la situación política interna obligaran a eliminar de golpe las retenciones a las exportaciones, la inflación anual podría trepar al 125% anual".
 
Del lado de la actividad, concluye Domingo Cavallo que "En cualquier caso, la combinación de una política monetaria suficientemente restrictiva como para evitar la devaluación del Peso, con la eliminación gradual o rápida de las distorsiones, provocará caídas de la demanda de muchos bienes y servicios, por lo que no será posible mantener un ritmo rápido de crecimiento de la economía. En el mejor de los casos se asistirá a un período de estancamiento del nivel de actividad económica, con serios riesgos de recesión".
 
"Todo este razonamiento parte del supuesto que a partir de ahora el Banco Central se hace cargo de la responsabilidad de luchar contra la inflación e impide la devaluación de la moneda. Si esto no ocurriera, el devenir económico se tornaría mucho más grave, con riesgos crecientes de fuerte recesión e hiperinflación", concluye la nota.

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