Las parrillas que suelen ofrecer carne pampeana sufrieron el desabastecimiento y la suba de precios. Ahora, sus dueños buscarán proveedores "más confiables", como Australia

El lock out patronal de los chacareros trajo serios problemas para toda la economía nacional. Pero al parecer, las consecuencias no quedaron en la frontera. También cruzaron el Atlántico.
Importadores de carne pampeana, fundamentalmente empresas de catering y parrillas inglesas, se vieron afectados tras los 90 días de protesta ininterrumpida del agro argentino.
Las principales quejas partieron de la National Beef Association, el organismo que regula el mercado cárnico en todo el Reino Unido. Su jefe, Duff Burrell, reveló que la Argentina pasó a engrosar la lista de los proveedores "no confiables".
El propio Burrell dijo que las cargas argentinas llegan a demorar "al menos un tercio más que hace un año", lo cual dificulta seriamente el consumo de carne ya que Inglaterra importa el 25% del consumo interno.
"No han hecho otra cosa que demostrarnos que simplemente no podemos confiar en la Argentina como proveedor, viéndonos obligados a importar más de otros mercados como Australia y Nueva Zelanda. Esperamos mucho tiempo, pero hay un límite para la paciencia", aseguró Burrell.
En efecto, la Argentina termina pagando un precio muy alto. Otro mercado importante le cierra la puerta.