Van desde la medición de la inflación, la reversión de la aceleración de la suba de los precios, la desaceleración de la actividad global, el debilitamiento de la demanda interna, las restricciones energéticas y la caída de la confianza

Esos son los tópicos en los que se centró el último informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, el cual destaca que si bien se mantienen los elevados niveles de ahorro fiscal y superávit del sector externo, persisten algunas debilidades en el frente financiero.
Según los economistas del IAEF "en el plano interno, la agenda de la nueva conducción de la cartera económica enfrenta seis problemas importantes en lo inmediato":
1. La medición de la inflación. Está pendiente la modificación del IPC, la cual se anunciará el 10 de junio, con las variaciones de mayo. "Es muy importante la brecha que se acumula entre el IPC oficial que releva el INDEC y otros cálculos alternativos efectuados sobre la base de los IPC provinciales, que reflejan aumentos interanuales en el rango de 16,2% a 34,6 por ciento", alerta el estudio.
Un ejercicio aproximado que ensayan los expertos del IAEF para calcular la tasa de inflación real, en contraste con el descreido IPC tradicional, es tomar la variación del índice de precios mayoristas para la canasta de bienes y la variación de los salarios, según el INDEC, para la canasta de servicios. Ese mix arroja una variación interanual del IPC teórico para marzo de 21,3% en comparación con 8,8% que midió el IPC-GBA.
2. La aceleración de la tasa de inflación. En el primer trimestre refleja un aumento anualizado de 7,8%, mientras que en el tercer trimestre de 2007 ascendía a 6,5% según los mismos índices.
3. Incipiente desaceleración de la actividad económica. Se manifestó en un descenso del Estimador Mensual Industrial en marzo (disminuyó 1,7% respecto de febrero) y que el acumulado del primer trimestre tuviera una variación de 6,7% respecto del período homólogo de 2007.
Los problemas logísticos y de transporte y abastecimiento derivados del conflicto entre Gobierno y campo, y la incertidumbre derivada de la aceleración en la inflación, subyacen como factores de esta desaceleración.
4. La demanda interna. Venía alimentada por una combinación de factores (aumento de ingresos salariales y de gasto público, percepción de tasa de interés negativas), movilizando la demanda hacia bienes y servicios de alta elasticidad ingreso. Pero estos bienes, a su vez, son sensibles a una caída de la confianza del consumidor, que no es más que una mayor incertidumbre sobre el valor esperado de los ingresos futuros. Ello induciría una preferencia por la liquidez y la postergación de consumos, lo que se habría observado en marzoabril.
5. Los problemas que pueden plantear las limitaciones de la oferta energética al promediar el otoño y descender la temperatura.
6. Revertir la caída verificada en el primer cuatrimestre en la confianza del consumidor. Los efectos negativos del conflicto con el campo se manifestaron además en: una declinación interanual del 9% de las exportaciones de marzo medidas en volumen físico y en una desaceleración del crecimiento de los ingresos fiscales.