Observan con inquietud que se centre la atención en el corto plazo y se descuide el mediano y largo plazo. Sin inversión no habrá producción y esto es clave para que haya distribución de la riqueza

"Hoy es un momento importante porque lo que se decida hoy va a tener efecto sobre el futuro", en clara referencia al largo conflicto que existe entre el campo y el Gobierno nacional, porque en esta época del año se definen las intenciones de siembra y producción de los principales cultivos de explotación extensiva, como las oleaginosas, la cosecha fina, y también la gruesa.
Con esas palabras abrió hoy el Foro Almuerzo el presidente de la Asociación Cristiana Dirigentes de Empresa, Adolfo Ablático, antes de dar pie al invitado de honor, el actual Embajador de la Argentina en las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas, quien analizó "la situación de la Argentina frente al mundo".
Con un tono más de preocupación que de alarma, el titular de ACDE, destacó que "en este conflicto con el agro se advierten las dificultades del Gobierno para lograr una articulación entre el sector público y el privado que posibilite una relación fluida, ya que pese al natural disenso en algunos aspectos, no es antagónica, sino complementaria".
Y agregó, ante los más de 100 ejecutivos de empresas nacionales y extranjeras: "como empresarios amamos la libertad, la creatividad, dentro de un marco jurídico de respeto a las leyes y las normas, por eso nos preocupa cuando vemos que muchas de las decisiones que toma el Gobierno muestran una falta de propensión a la inversión y a la producción".
De ahí que sentenció que "llegar a plantearse ¿cuánto vamos a sembrar para el ciclo que viene? parece un pecado de lesa humanidad, porque para poder redistribuir primero hay que producir". Por eso el alto ejecutivo concluyó su reflexión destacando que "nos preocupa que no sepamos aprovechar la oportunidad para que nuestro pueblo esté en realidad mejor".
El mundo está más allá de América Latina
A su turno, el Embajador ante las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas, dijo que hoy tenemos un país que presume de altas tasas de crecimiento, pero aún no puede volver al mercado internacional de capitales".
Una de las causas de esa extraña situación es el desacierto de la política exterior desde la crisis de 2001, porque tras el default y la devaluación "La Argentina se arrojó a los brazos de Chávez, porque eso tiene consecuencias y altos costos".
Una de esas consecuencias, dijo el experto en diplomacia internacional es que "el país está abandonando espacios en los organismos y agenda de los líderes internacionales, justo cuando hay varias naciones cercanas que están dispuestos a ocuparlos, como Brasil y Chile".
La llegada de Cristina Kirchner a la presidencia había generado la expectativa de cambio, a la luz de las promesas de campaña y sus viajes por el mundo con un mensaje de mayor apertura que su antecesor, pero "a casi cinco meses de haber asumido no veo un cambio de rumbo en la política exterior, por el contrario se acumulan notables desaciertos", remarcó con preocupación Cárdenas.