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Martes 1 de Diciembre
22-04-08 | Economía Imprimir Galería
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Estiman que las retenciones no redistribuyen bien la riqueza

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El impacto redistributivo de la neutralización del alza de precios externos por las retenciones y las intervenciones en el mercado de un mismo tipo de alimentos, no es similar en todos los grupos sociales

Si se ajustan las diferencias de precios de los alimentos por las distintas estructura de consumo de los diferentes sectores de la población, en función de su dispar escala de ingreso familiar, surge que "una parte sustancial de los beneficios en el poder adquisitivo real resultantes de alimentos más baratos que los que habría que pagar en ausencia de retenciones e intervenciones en el mercado, es captada por los estratos sociales altos", concluye un minucioso trabajo de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), que dirige el economista Ernesto Kritz.

En términos del ahorro respecto del precio pleno sin intervenciones, estos últimos ingresan cerca de la mitad del total redistribuido a los consumidores.
De ahí que sostiene el trabajo que "el subsidio implícito en el gasto en alimentos por persona que reciben los más ricos, seguramente es no menor al doble (y posiblemente 2,5 veces mayor) que el que, en promedio, logran los más pobres".

En consecuencia, "la pregunta relevante es cuánto costaría una política de compensación por el lado de la demanda, es decir focalizada en los sectores más necesitados. En el segundo semestre de 2007, aproximadamente 10% de la población (unos 3,7 millones de personas) pertenecía a hogares donde el ingreso familiar era insuficiente para cubrir las necesidades básicas de alimentación", se plantean los técnicos de la SEL.

Con esa referencia, la consultora en temas laborales estimó que “la brecha anualizada de ingresos respecto de ese umbral de seguridad alimentaria era de algo más de $2.300 millones, equivalente a aproximadamente a 0,3% del PBI. La brecha está calculada como la diferencia entre el valor de la canasta básica de alimentos a precios del 2º semestre de 2007 -es decir, con las retenciones e intervenciones de mercado vigentes entonces- y el ingreso de cada hogar en el mismo período".

Qué ocurriría si cambia la política de reparto de riqueza
"Un ejercicio de simulación del impacto que produciría una reducción de las retenciones y las intervenciones a la oferta –y por ende un encarecimiento de los alimentos en el mercado doméstico- con diferentes hipótesis de aumento del costo de la canasta básica, sugiere que la compensación que se requeriría para proveer seguridad alimentaria a los más necesitados, difícilmente superaría 0,5% del PBI a precios corrientes de este año (unos $6.000 M)", sostiene el estudio.

Según los técnicos de la consultora privada, "ese monto es perfectamente manejable desde el punto de vista fiscal y fácilmente administrable a través de tarjetas de débito para compra de alimentos. Una política de compensaciones por el lado de la demanda, con subsidios explícitos a los más necesitados, mejoraría la equidad distributiva (se eliminarían fuertes subsidios implícitos a los consumidores ricos) y al mismo tiempo permitiría proveer incentivos a los productores".

De ahí que concluye el trabajo que "una política de subsidios a la alimentación bien focalizada socialmente, permitiría cumplir mejor el objetivo redistributivo de las retenciones, y aprovechar más plenamente las excelentes oportunidades de comercio internacional para el sector quizás más competitivo de la economía argentina".

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