En promedio, las remuneraciones del sector acusan desde la salida de la convertibilidad un severo retraso respecto del ajuste que tuvieron el resto de los trabajadores registrados. La actividad mantiene un notable rezago

Han pasado más de seis años del cambio de rumbo de la economía, tras la severa crisis que se inició a mediados de 1998 y que terminó con la depresión del primer semestre de 2002, y todavía persisten varios sectores que no han logrado recuperar los índices que tenían entonces.
Uno de ellos es el de los bancarios e intermediación financiera, producto de la lenta recuperación de la confianza en las entidades, no tanto por la solvencia y liquidez que puedan acreditar, sino por las repetidas confiscaciones de depósitos que sufrieron los ahorristas en los últimos 25 años y cada vez más agudas.
Basta ver los niveles de colocaciones a plazo o la proporción del crédito sobre el PBI, que no sólo es característica de economías con escasa cultura bancaria, sino que persiste por debajo de la mitad de los mejores tiempos de la convertibilidad.
Ese cuadro llevó a que se achicara el potencial de negocios de las instituciones bancarias y financieras, aunque comenzó a recuperarse a buen ritmo en el último año, al punto de ser actualmente uno de los pilares del crecimiento del conjunto de la economía, sin que se viera afectado el empleo.
Este esfuerzo parece no ser correspondido por el gremio que encabeza Juan José Zanola, cuando pretende comenzar la discusión salarial para el corriente año con una base de aumento que anda orillando el 30%, superando en 10 puntos a la tasa de inflación prevista por el consenso de los economistas.
Más aún cuando el salario inicial fue elevado a $2.200 a comienzos de año y el nivel bruto en diciembre de 2007, con el proporcional del aguinaldo, se ubicó en $4.487 en comparación con $2.496 del promedio de los empleados registrados por el SIJyP.
Errores de apreciación inquietante
Es cierto que la actividad se está recuperando y que algunas entidades han logrado en el 2007 aumentar sus ganancias con respecto al año anterior, pero el promedio del sistema, según acaba de informar el Banco Central, no sólo está todavía lejos de la media histórica, sino que incluso ha acusado disminución nominal en comparación con los valores de 2006.
Y pese a eso, el conjunto de las entidades ha continuado con sus programas de expansión y apertura de sucursales, los cuales han redundado en que el empleo en el sector alcance el récord en septiembre último con más de 203 mil empleados, aunque en el trimestre octubre-diciembre descendió a 189 mil, acusando aún así un aumento de 7,4% en el año frente a 5,1% del promedio de la economía registrada por el SIJyP.
Pero no sólo eso, desde la salida de la convertibilidad el aumento promedio de los haberes de los bancarios fue de sólo 104,4%, casi en línea con la tasa de inflación oficial, que lo ubicó en el penúltimo lugar de la tabla de ajustes.
Recuperación a buen ritmo
No obstante, un análisis más cortoplacista permite advertir que a tono con la reanimación de los depósitos y el crédito y pese a las turbulencias financieras que se desataron desde agosto en la plaza internacional, los bancarios han logrado ganar algunos peldaños en los últimos meses, puesto que de registrar un salario equivalente a 1,67 vez el promedio de la economía formal en julio de 2007, que lo había llevado al mínimo histórico, en diciembre ya había trepado a 1,80, frente a 2,11 que alcanzó en los 90.
Pareciera que Zanola aspira con el 30%, frente a una media aparentemente tolerable por el Gobierno de 20%, terminar el 2008 con una relación de 1,95. ¿Será posible, sin que ese objetivo conspire contra los planes de expansión de la banca y de la creación de puestos de trabajo?.