La medida aplicada por el Gobierno nacional tendrá un impacto directo en el índice de precios al consumidor de enero. Esta disminución en los costos compensaría los aumentos del transporte público

Es que la rebaja en los precios de las naftas y del gasoil que se aplicó a las petroleras YPF, Petrobras y Esso la semana pasada no pasará desapercibido en los índices de medición que se evalúan para determinar la inflación del mes que ya tenía un piso de 1% sólo por las subas aprobadas en los pasajes de trenes, colectivos y subterráneos.
Si bien no hubo una rebaja generalizada respetada por todas las petroleras y estaciones de servicio, el Gobierno reconoce una disminución de 14% en el área metropolitana, según fuentes de la Secretaría de Comercio Interior. Teniendo en cuenta la incidencia sobre el IPC en enero ya se puede hablar de una deflación de 0,3% por lo menos, lo que reduciría 0,7% el impacto en el transporte.
Dentro del sector petrolero, destacaron que era justamente éste el efecto esperado por Guillermo Moreno en la embestida que incluyó la prohibición de exportar todo tipo de hidrocarburos.
Y los consumidores parecen haber convalidado la medida debido a que en las primeras semanas se registró un 15% de aumento en el consumo de naftas premium, lo que significa que hay un sector que puede acceder a combustibles más caros, algo que las empresas saben. Por eso la duda que se plantea ahora es saber si tiene vencimiento esta restricción porque no hay duda de que los combustibles seguirán en alza.