Matías Tombolini: “La idea de la competencia está ausente en las decisiones que toma el Gobierno” (Martín Rosenzveig)
Matías Tombolini: “La idea de la competencia está ausente en las decisiones que toma el Gobierno” (Martín Rosenzveig)

Las principales fuerzas de la oposición al Gobierno nacional se diferencian del oficialismo, al menos en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, con la postulación en los primeros puestos para las PASO de economistas para ocupar una banca en el Congreso Nacional. Una de ellas es la coalición que formaron para las elecciones de octubre Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Victoria Donda, que puso como precandidato a diputado nacional por CABA a Matías Tombolini.

Se trata de un economista que se formó en la Universidad de Buenos Aires  y que de edad temprana, apenas 20 años, se fue a vivir sólo y se dedicó a incursionar como emprendedor: "me fue bastante bien, primero fabriqué boxer, luego tuve una heladería, y otras acciones privadas", dijo en una entrevista con Infobae; luego, con el título bajo el brazo, dijo que su modelo de negocio "es un poco heredado del que me enseñó Tomás Bulat, de dictar conferencias, más que dedicarme a la consultoría a empresas", como principal fuente de ingresos, junto con "escribir libros y hablar en un lenguaje sencillo sobre la economía".

Su incursión en la  política comenzó también con la afiliación en edad temprana al "socialismo de Hermes Binner"; luego participó del gobierno de Jorge Telerman en la Ciudad, entre 2006 y 2007, como director de Industria; aunque "nunca tuve una gestión de jerarquía política, electivo, o de secretario o ministro", destacó en el diálogo previo a la entrevista formal con este medio. Después se dedicó a la actividad privada, a través de una consultora. Hasta que el año pasado fue convocado a ser nominado por el senador del PJ por Santa Fe Omar Perotti, luego de que lo conociera al cierre de una conferencia en la Universidad Tecnológica Nacional de Rafaela, para convertirse en Defensor del Pueblo de la Nación, aunque requiere de la aprobación de dos de cada tres legisladores de las dos Cámaras, "muy difícil de lograr", y luego, en una opción que consideró más accesible, recibió la invitación del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, para postularse como precandidato a Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires, luego de haber participado ambos en un programa de televisión de debate político.

– ¿Qué lo atrajo, o si se quiere, lo sedujo, del frente "Avancemos hacia 1 País Mejor"?

– Primero que es un espacio que amplió el alcance hacia Margarita Stolbizer; Victoria Donda; que sigue teniendo la influencia del economista Roberto Lavagna que para mí fue el mejor ministro de los últimos 40 años; y que no le pone etiquetas a los demás, a mi no me tomaron examen de "peronistómetro" para acercarme. Pero lo más interesante de todo fue la idea de que para mi representa la oportunidad de poner en agenda los temas que veo que la política no discute, que tienen que ver que hoy la plata no alcanza, independientemente del sesgo ideológico que se tenga. No lo han podido resolver ni el gobierno anterior, ni éste; y siguen faltando ideas innovadoras para poder resolverlo. Sobre ese eje, que creo es central, lo que hay es la posibilidad de presentar iniciativas para llevarlas al Parlamento que tienen un criterio: tratar de legislar propuestas que permitan mejorar el poder de compra del salario, con un marco que, al estar centrado en las ideas y no en la discusión de personas, invitan a discutir su viabilidad.

– ¿A qué atribuye que en esta PASO se da el fenómeno de que repentinamente, del lado de la mayoría de los partidos de la oposición, aparecen en las listas de precandidatos a Diputados Nacionales, en los primeros puestos, a economistas?, ¿a una cuestión de haber ganado presencia mediática; o a qué ahora el político cree que la profesión está preparada para legislar, y no hay que limitarla a la de asesor o una función ejecutiva?

– Primero creo que el mayor rol de los economistas tiene que ver con que la economía es un tema del cual la oposición tiene mucho que decir porque la actividad no arranca, por eso el Gobierno no tiene economistas encabezando las listas, porque es de lo que no quiere hablar. Las listas expresan la caracterización que oficialismo y oposición hacen de las prioridades de la Argentina. Por eso creo que está muy bien que nosotros sigamos discutiendo temas que tienen que ver con esto de que no alcanza la plata; mientras el Gobierno intenta recorrer algo distinto, como la idea de combate a las mafias; de que si no se revalida al oficialismo el país se va al abismo, como también planteaba Cristina Kirchner; es decir o ellos o el caos, lo cual no se convalida con la realidad. Fíjese que el año pasado el Parlamento sancionó prácticamente 70 leyes buscando acuerdos; pero el problema estaba en que cuando no se ponían de acuerdo usaba la descalificación, en lugar de la discusión de ideas. De ahí que el nuevo debate va a ser cuáles serán las prioridades para discutir la reforma tributaria; qué se puede hacer antes un cambio amplio, como por ejemplo qué incentivos se pueden dar para ampliar el alcance de la recaudación tributaria, como volver a la devolución del IVA en las compras con tarjeta de débito bancaria, mejorando aún el premio que existía del 5%, sería mucho más arriesgado con una devolución del 10% o 15% de la alícuota del impuesto y no sobre un límite de $1.000 sino sobre el total de la compra, para que el que no tenga la tarjeta vea la pérdida que tiene con la competencia. La idea de la competencia está ausente en las decisiones que toma el Gobierno.

– ¿Por ejemplo?

– Que no impulse una ley para que la competencia en los supermercados esté de algún modo garantizada; para que en la góndola tengan presencia todas las marcas; tratar de ordenar de algún modo la exhibición de la mercadería para que se facilite la elección por parte de los consumidores.

Matías Tombolini: “La economía es un tema del cual la oposición tiene mucho que decir porque la actividad no arranca”

– ¿Cuándo habla de volver a reintegrar al consumidor parte del IVA en las compras de bienes de consumo no durable y reforzar los premios, está pensando en que se va a captar para la economía en blanco la parte que hoy opera en negro, y por lo tanto no afectará la recaudación. Porque cuando el frente 1País propone bajar el IVA al 10,5% o al 0% sobre los alimentos, no está resignando recursos; cuál es la contrapartida, la reducción del gasto público, para que no aumente el déficit fiscal?

–  Una medida de ese tipo tiene como contrapartida un conjunto de acciones que tienen que ver principalmente con el aumento del consumo; porque ese ahorro liberará ingreso disponible para otros consumos que sí tributarán la alícuota plena de IVA. Además, la medida no pasa sólo por los recursos que se pierden, porque la pregunta es cuál es el orden de prioridades del qué nos tenemos que preocupar los argentinos y el Gobierno, ¿de que llegar a fin de mes sea más fácil?. Por eso la decisión debiera ser: voy a tomar esta medida para aumentar el poder de compra de los salarios. ¿Y los recursos?, habrá que ver quién otro paga la cuenta. Lo cierto es que no se han tomado medidas para que mejore el poder de compra de los salarios. Por ejemplo el caso de los combustibles, se tiene un Presupuesto cuyos recursos crecen de la mano de una estimación de inflación del orden de 17%, pero va a ser más alta. Si es así que nos devuelvan la diferencia. Si los combustibles suben de precio, entonces que se desenganche el incremento del precio base al componente impositivo, de modo de que lo que se venía recaudando se mantenga sin cambios, y pueda subir menos.

“Se tiene un Presupuesto cuyos recursos  crecen de la mano de la estimación de inflación del orden de 17%, pero va a  ser más alta. Si es así, que nos devuelvan la diferencia”  (Martín Rosenzveig)
“Se tiene un Presupuesto cuyos recursos  crecen de la mano de la estimación de inflación del orden de 17%, pero va a  ser más alta. Si es así, que nos devuelvan la diferencia”  (Martín Rosenzveig)

– Eso requiere una decisión legislativa, el Poder Ejecutivo Nacional, no puede variar el componente impositivo en la venta de combustibles…

– Por eso se trata de una propuesta parlamentaria.

EL PRESENTE Y EL FUTURO

– Entonces no mejora el presente, como 1País resalta en su propuesta de campaña para las PASO, sino que en todo caso mejorará en el futuro el impacto del aumento de los combustibles sobre el bolsillo de los consumidores…

– Sí. Por supuesto que estamos en una campaña legislativa, y por tanto las propuestas pasan por cambios en los impuestos que tienen origen en la Cámara de Diputados. Lo que permite separar del aumento de los combustibles la parte destinada a cubrir el costo del componente impositivo, con la intención de mejorar el poder de compra de los salarios. Pero además, operar sobre la estructura de costos de las empresas: ¿cuál es el incentivo al que reinvierte sus ganancias?, por tanto creo que no hay que pensar esto en términos de derechas o de izquierdas; creo que hay propuestas que pueden ir desde Javier Milei hasta las del Partido Obrero. Está claro que no todo es lo mismo, pero se debería discutir cuál es el espacio que se la va a dar a la economía colaborativa; cómo nos estamos imaginando a nosotros dentro de 10 años; vamos a seguir tapando el sol con la mano negando la existencia de todas las empresas de economía colaborativa del tipo UBER. ¿Cómo hacemos para exportar más?, el Gobierno no hace nada para eso.

“Se debería discutir cuál es el espacio que se le va a dar a la economía colaborativa”

– ¿Cuál es la propuesta de 1País para poder exportar más?

– Dos cuestiones centrales: Primero converger a un tipo de cambio que sea más competitivo; y después, fundamentalmente, impulsar el "exporta fácil", que es un sistema que tiene toda la región. Hoy es más fácil comprar puerta a puerta desde la Argentina, que vender de ese modo desde el país a cualquier parte del mundo. Todo ese tipo de cuestiones que parecen menores es la microeconomía que no mira el Gobierno. Se concentra en la cuestión macroeconómica, en el ordenamiento de la política monetaria que creo que a esta altura debería ser repensada, o por lo menos buscar los incentivos para qué se haga más viable, porque en la medida en que el Gobierno siga sin "hacer ni chicha ni limonada", claramente no termina de haber un orden que, además, emita una señal concreta. Esto tiene que ver con la falta de respuesta de las inversiones productivas. ¿Cuáles son los logros estratégicos que concretó la Argentina hasta hoy? Lo que trajo fue plata prestada. Ni siquiera hubo una explosión para invertir en energías renovables, porque las inversiones no se deciden sólo en función de lo que recomiendan los analistas; sino también de la percepción de un destino mejor que el presente. Eso el Gobierno no lo está mostrando porque no hay un proyecto de país, por eso la discusión la plantea contra el pasado, porque no tiene presente para pensar.

– En ese presente para discutir, ¿qué otra medida, como la de restablecer la devolución parcial del IVA sobre las compras de bienes de consumo no durable con uso de tarjeta de débito, cree que puede tomar el Gobierno sin necesidad de acudir a la vía legislativa?

– Pienso en propuestas que tienen que ver con el espacio, si los porteños me confían, para presentar en el Parlamento, como fueron las iniciativas de quitar los fueros a los legisladores; la Ley de Góndolas; Ley Pymes. No estamos en el Poder Ejecutivo, si el Gobierno convoca a este Frente para que proponga medidas de gestión, por supuesto que tenemos el mejor equipo técnico de la Argentina para ofrecer nuestras soluciones para cada uno de los temas que se aborden. Claramente, habrá que proponer aquellas cosas que se puedan cumplir en el contexto del tratamiento en el Congreso; y además esta es una elección que le permite a los argentinos ordenar el sistema de prioridades del Gobierno, a través de las señales que transmiten los argentinos. Es mentira que si el oficialismo no gana pierde gobernabilidad, porque sino el año pasado hubiese sido un caos, y obviamente no pasó. Sí es cierto de que se le puede emitir una señal que le diga "por acá no es el camino", porque si no puede mostrar medidas que permitan la mejora del poder de compra de los salarios, y además no tiene la llegada de inversiones productivas que están prometiendo; y por otro lado se observa un atraso cambiario que hace muy difícil la competencia, ¿cuál es el elemento que vamos a discutir en la campaña que tenga que ver con que realmente vivamos mejor?

“Habrá que discutir a dónde se gasta más, y en dónde se tiene que dejar de gastar o gastar mejor” (Martín Rosenzveig)
“Habrá que discutir a dónde se gasta más, y en dónde se tiene que dejar de gastar o gastar mejor” (Martín Rosenzveig)

– Por segunda vez en menos de 15 minutos hace referencia a la existencia de atraso cambiario, ¿en un régimen de flotación se puede hablar de atraso cambiario?

– Con respecto al nivel del dólar creo que hay tres cosas para decir: 1) Es cierto que si se mira lo que valía el dólar el 9 de diciembre y lo que vale hoy, claramente hubo una devaluación acumulada de un 72% y la inflación fue del 65%, o sea que estamos todavía con el dólar de Cristina Kirchner, sin cepo; 2) Si bien no hay cepo cambiario lo que hay es una tasa de interés que está muy arriba, con un apretón monetario muy fuerte, como le gusta a mis amigos Javier Milei y Diego Giaccomini; y 3) Hay un contexto de ingreso de dólares que no parece ser de equilibrio para la economía argentina, porque no es para inversión, sino financiero, que son vinculados al endeudamiento. Por tanto, ¿qué tan sostenible es este tipo de cambio, con condiciones más propias de una economía en desarrollo?, esa es una pregunta que hoy se responde con aumento de la deuda pública y una tasa sobre premiando las colocaciones financieras.

– En ese punto, si el Gobierno dijera no acudo al financiamiento para cubrir el déficit fiscal…

– No tiene alternativa a endeudarse. Está claro, pero el Gobierno no apuesta en la dirección del crecimiento y tampoco a tomar riesgos en términos de ampliar la base tributaria, porque bien podría convocar a un pacto mucho más amplio que las fuerzas que integran hoy a Cambiemos y decir: "señores vamos a salir a blanquear, no digo el 35% de la economía que está en negro, pero por lo menos el 10% o 15%", mejoraría muchísimo la recaudación, entendiendo que puede haber un bache inicial en los ingresos por la baja de impuestos, que sí podría ser cubierto transitoriamente con endeudamiento, pero con la contrapartida de que se emita una señal a la sociedad de que "el que evade va preso", y además porque ahora tiene menor carga tributaria. Eso no se discute. Después está el tamaño del Estado, claramente habrá que discutir a dónde se gasta más y a dónde se tiene que dejar de gastar o gastar mejor. El gasto público tiene una característica que es común a todas las miradas: es de mala calidad. Y para peor muchos pagan por todo dos veces: salud, educación, seguridad.

– Se habla siempre de la restricción a la baja del gasto público. Los diferentes gobiernos han mostrado siempre una clara vocación para inflarlo, y casi nula para contenerlo o bajarlo. ¿Cuál es la propuesta de 1País en la materia?

– La salida es tratar de pensar de que el gasto público no crezca más que el aumento de los recursos tributarios, como pensó Brasil: la idea de atar el gasto para que no crezca por encima del crecimiento real y buscar herramientas que permitan justamente expandir la recaudación tributaria sobre una base más amplia y una economía que crece.

– Aquí no se diferencia de lo que se propone hoy el Gobierno…

– La diferencia con el Gobierno tiene que ver en cómo prioriza el gasto, y cuál es el modelo de desarrollo que tiene. El Gobierno no tiene un modelo de desarrollo, y eso lleva a una moderada tasa de expansión del PBI. Además, hay una cuestión que tiene que ver con que ¿hasta dónde el objetivo central de la reducción de la tasa de inflación "per se" es reactivante?, ahí tengo una clara diferencia con el presidente del Banco Central. Federico Sturzenegger dice: "la baja de la tasa de inflación en sí misma es reactivante", y yo digo: atento!, porque la trayectoria hacia una tasa de inflación baja tiene que ser revisada, porque si lastima demasiado el entramado productivo en un país con problemas en la demanda de dinero, básicamente porque no creemos en el peso, no es tan sencillo mirar otros modelos de países donde se practicó. No olvidemos que en la Argentina entre 1999 y 2001 no hubo inflación y terminamos yendo a una olla popular. Por tanto el recorrido hacia una baja tasa de inflación debe ser pensado en un contexto de país que esté preocupado por proteger justamente el poder de compra de los salarios.

– ¿Le preocupa el recorrido del dólar en las últimas semanas?

– Justamente, quería volver al tema del dólar, porque en la medida que el país termina más volcado a lo financiero que a lo productivo, uno debería decir sobre que el Presidente salga a decir que "los argentinos no se tienen que preocupar por el valor del dólar" es que el problema de esa declaración es fundamentalmente que expresa el fracaso del desarrollo de la confianza en la moneda local. El problema nunca fue el dólar en la economía local, siempre fue la moneda local. El punto es cómo hacemos para poder confiar en nuestra moneda, eso excede los aspectos teóricos de la política monetaria, porque tiene que ver con factores de orden cultural, político y, de nuevo, de proyecto de Nación. Cuando se percibe un país que se puede proyectar, pasa lo que sucedió cuando Roberto Lavagna fue ministro de Economía: entraban más dólares de lo que salían, había un ingreso neto de capitales.

“Hay un contexto de ingreso de dólares que no parece ser de equilibrio para la economía argentina, porque no es para inversión, sino financiero”

– Roberto Lavagna ingresó al Ministerio de Economía en mayo de 2003, luego de que el gobierno de transición, tras la abrupta salida de la convertibilidad 1 a 1, hiciera toda la "tarea sucia" de liberar el mercado de cambios; la pesificación asimétrica entre depósitos y créditos en dólares; devaluado al extremo los salarios. Es como, salvando las distancias, que el 2016 fuera equivalente al 2002, y ahora en 2017 comienza a verse la baja de la inflación, el aumento del PBI, la recuperación del empleo, como empezó en 2003…

Si usted le daba a Roberto Lavagna la economía que recibió el presidente Mauricio Macri con un aumento de 20 puntos porcentuales en el tipo de cambio multilateral inicial, lo que nunca iba a generar jamás es que se perdiera ese punto de competitividad, como se observa hoy. Ahí la idea era sostener una buena política monetaria, y un tipo de cambio que sea competitivo, que no tendría por qué haberse ido a los precios. Eso está claramente demostrado, basta ver las experiencias de los países europeos, y también Brasil o Chile. Por supuesto que se trata de un equilibrio entre cuestiones complejas que tiene que ver con una apertura inteligente de la economía, no una apertura para los amigos. Donde se financien a sectores estratégicos, se proteja el empleo en las pequeñas y medianas empresas. Por eso la pregunta que nos debemos hacer es ¿en qué se está pensando el Gobierno cuando toma medidas?

“No olvidemos que entre 1999 y 2001 no había inflación y terminamos yendo a una olla popular” (Martín Rosenzveig)
“No olvidemos que entre 1999 y 2001 no había inflación y terminamos yendo a una olla popular” (Martín Rosenzveig)

– ¿Qué reflexión hace del ajuste de las tarifas?

– Creo que había que ajustar las tarifas, pero el punto es que si se actualizan pensando más en las empresas que en los consumidores, sale como salió. Si se hubiera pensado en cómo se iban a pagar, hubiera salido mucho mejor. Hay propuestas por derecha y por izquierda, de todo tipo. Mire la de Javier Milei, ¿por qué aumentar tanto, se hubiese hecho gradualmente, durante más años; cambiar la estructura de los contratos; la inversión requerida; la carga impositiva sobre el aumento como propone 1País. Pero ahí, en un área que le cuesta fortuna a la Argentina en términos de déficit fiscal, explica la mitad, requería de la convocatoria a un consenso nacional. Pero en lugar de discutir eso, el Presidente dispuso aumentos de tarifas sin siquiera acudir a las Audiencias Públicas en 2016. Eso me preocupa mucho, porque esa forma de ejercer el poder también puede ser el preludio de una forma más concentrada hacia adelante, ahí hay que revisar eso.

– ¿No tuvo aciertos el Gobierno en sus primeros 19 meses de gestión?

– Sí, tuvo muchos aciertos, tales como: salió bien del cepo; volvió a los mercados; le pagó a los fondos buitres; sancionó la Ley del Blanqueo que fue un éxito; la Reparación Histórica a los Jubilados; acompañó propuestas como la Ley Pyme, La Ley de Emprendedores. Claramente, el Gobierno no hizo todo mal. Pero me parece que el problema es cómo se terminó enganchando en su propio relato y obturó la posibilidad de que en la Argentina se discuta para adelante. La chance de discutir la Argentina con Sergio Massa no es la misma que con Cristina Kirchner, y esa elección la hace quién decide con quién discute.

– En un momento mencionó que 1País tiene los mejores equipos técnicos, eso significa que ¿si el Gobierno los convocara lo aceptarían?

– La presencia de Sergio Massa en Davos, en enero de 2016, es una muestra de ello. El acuerdo para la votación de un conjunto de leyes que se aprobaron a lo largo del año pasado, también. El sesgo pro positivo que tienen las fuerzas productivas es una muestra de ello. Lo que no puede pasar es que si no se le vota todo lo que el Gobierno pide, responda con adjetivaciones a quienes conducen las fuerzas políticas, antes que la búsqueda de un consenso por un lugar distinto. Sino se termina cayendo en las falacias del gobierno anterior, donde se habla del continente, no del contenido. Esto es lo que sigue fallándole a la política. Por eso esta cosa de venir de la Universidad, de ser docente universitario, de escribir libros y dedicarme a la actividad privada, también me permiten mirar con cierta distancia esta forma de hacer política, que la verdad con eso no tengo nada que ver, quiero discutir ideas, no personas.

“El problema del Gobierno es cómo se terminó enganchando en su propio relato y obturó la posibilidad de que en la Argentina se discuta para adelante”

– ¿Cómo está viendo el desempeño de los principales indicadores de la economía hacia fin de año y del próximo?

– Vale decir que al Gobierno no le esperan malas noticias por recibir, salvo algún shock externo. Ahora, a los argentinos no nos alcanza con que la economía empate, que estemos igual que ahora, quiero que estemos mejor. El crecimiento será muy moderado, no tengo claro si vamos a recuperar lo perdido el año anterior; y por habitante el PBI va a estar por debajo del nivel que recibió a Mauricio Macri cuando asumió. Van a hacer dos años!, y aunque haya recibido el gobierno con arenas movedizas, no esperaba que construyera un edificio, pero que por lo menos hiciera la planta baja y la primera losa. Eso es lo que el Gobierno no ha  hecho porque no tiene algo concreto, no va hacia un lugar. La falta de protagonismo del Ministerio de Producción ha sido notable. En términos de política exterior, en cambio, la Argentina recuperó un lugar, pero tiene que discutir seriamente si le da el estatus de economía de mercado a China, porque después probar denuncias de dumping va a ser muy complicado. Eso no se discute, porque no se mira para adelante.

– Mencionó al pasar que no comparte la política monetaria de Federico Sturzenegger, ¿piensa que la baja de la tasa de inflación de más del 40% al 20% / 22% continuará el año próximo, o se estabilizará en ese rango?

– Vemos una tasa de inflación descendente hasta 2019, pero lo que no se ve es que la tasa de inflación esté en línea con las metas del Banco Central. Recordemos que Federico Sturzenegger habló de un rango de 12% a 17% para este año, y la mitad del mercado está bastante lejos, espera entre 22% o 23%. Reducir la inflación a la mitad es un logro en sí mismo, pero si diciembre contra diciembre supera en un tercio a la meta techo, cómo se va a discutir las paritarias en 2018. En la mayoría de los países no se registra una brecha semejante entre pronóstico y realidad.