Lucas, Teddy y Tomás Karagozian, en las oficinas de TN Platex en Vicente López. (Nicolás Stulberg)
Lucas, Teddy y Tomás Karagozian, en las oficinas de TN Platex en Vicente López. (Nicolás Stulberg)

-Yo también fui hijo de.

No. La frase no está incompleta. Ser "hijo de", en este caso, es tener un papá jefe. Está en casa y está en la empresa, y abre el juego para que su familia entre al negocio: el famoso de generación en generación.

-"Ser 'hijo de' es muy complicado". Detrás de las dos frases está Teddy Karagozian. Es economista, tiene 57 años y no necesita hacer cálculos para saber de qué habla. Su padre Agop llegó desde Turquía y puso en 1979 la piedra fundacional de la hilandería que en la actualidad se conoce como TN Platex. Y no es sólo 'hijo de': es padre de Tomás (27) y Lucas (25), la tercera generación de la empresa textil líder en la Argentina.

Trabajar todos los días con papá es ese hilo resistente que casualmente une a la hilandería, el primer paso industrial de la moda. "La familia es la empresa, y la empresa es la familia. No son dos cosas separadas", dice Tomás, a cargo del área de Recursos Humanos y Desarrollo de Producto. Al lado, su padre y hermano lo escuchan, en una entrevista conjunta por el Día del Padre con Infobae, desde sus oficinas en Vicente López.

Con dos años menos, Lucas se hizo cargo de la empresa de medias Ciudadela, una unidad de negocios que el grupo adquirió a fines de 2015. "No éramos los dueños de siempre, y yo entré con menos de 25 años a dirigir la empresa. Había que cambiar muchas cosas, pero después se vio que no era un hobby ni un capricho mío", enfatizó.

Ser hijos de Teddy no les pesa. Dicen que antes sí pero que se prepararon, que desde chicos entienden que la empresa es de todos porque su padre se los dijo una y otra vez, y desde el comienzo participaron en diversas -y variadas- "conversaciones de grandes".

-Desde el día uno, ¿quisiste trabajar con tu padre?
-Teddy (TeK): desde el día uno quise trabajar con mi papá; y mis hijos…
-Tomás (TK): ¡Desde el día cero!

-TeK: en las familias armenias eso se da bastante. Mi papá nunca volvió a casa diciendo que el trabajo no le gustaba. Los chicos me conocen y si un día tuve un sinsabor, nunca llegué diciendo eso. La clave es que vean que el trabajo es un lugar de desarrollo, y no el yugo diario.

Una empresa que nace, crece y evoluciona en un ámbito familiar no es un desafío menor. Algunas compañías lo logran, pocas viven la segunda generación y muchas menos pueden sobrevivir y llegar a la tercera.

TN Platex lo hizo, tras atravesar una fuerte crisis en 2016 por la caída del mercado interno: tiene ocho plantas industriales, emplea a 1.200 personas y es uno de los ejemplos de que padres e hijos pueden trabajar juntos.

-Lucas (LK): por naturaleza o estrategia de mi papá, nos fuimos desarrollando tanto yo como Tomi con capacidades distintas. Así que siempre tuvimos esas ganas de ser parte de la empresa que fundó nuestro abuelo. Quizás me rebelé en algún momento…

-¿Cómo te rebelaste?
-LK: una vez yo le dije que quería estudiar música… y duró cinco minutos la charla. (Risas)

TK: toca muy bien la guitarra…

-¿Y qué estudiaste?
LK: Economía en la Universidad San Andrés. Me agarró una época en la que no quería trabajar dentro de la empresa. Estudié arquitectura en algún momento. Tenía que sentir que un poco yo controlaba la dirección de mi vida. Ahora corroboro que fue lo correcto.

-TK: desde chiquitos nosotros sabemos que esto es nuestro. Hay otros padres de gente conocida que cuando le digo: "qué bien que está trabajando el hijo en la empresa", él dice 'es mi empresa'. Creo que hay mucho trabajo de mi papá para que nosotros disfrutemos el día a día.

-LK: Es poco convencional, también.

-¿Por qué poco convencional?
-LK: tengo 25 años y estoy dirigiendo una empresa; Tomi tiene 27 y tiene más responsabilidades que la gran mayoría de jóvenes de su edad, y no empezamos como tejedores. Tengo amigos a los que los hacen curtirse el doble, empiezan a barrer el piso y luego escalar.

Lucas Karagozian eligió la misma profesión  de economista que su padre Teddy, actual CEO de TN Platex. (Foto: Nicolás Stulberg)
Lucas Karagozian eligió la misma profesión  de economista que su padre Teddy, actual CEO de TN Platex. (Foto: Nicolás Stulberg)

La estrategia con la que Tomás y luego Lucas desembarcaron en la empresa fue diseñada por Teddy. Y no comenzó ayer.

Ya cuando iban al colegio, buscó entender la personalidad de cada uno de sus hijos desde las página de libros de psicología, en los que años más tarde las marcas de sus nombres saltan a la vista contra el papel amarillo. El tiempo oxida y guarda conclusiones. Extrovertido (Tomás) versus introvertido (Lucas), pero no como opuestos sino complementarios.

-TeK: Tomi tiene la capacidad del manejo de mucha gente, y Lucas de los números. Están trabajando y formándose en las capacidades que ya tienen, y aprendiendo las que no.

-En ese balance, ¿probaron trabajar juntos?
-LK: no sé cómo trabajaríamos juntos. Los dos somos competitivos, si me pondrían como su segundo, hoy chocaríamos.
-TK: yo creo que así está muy bien dividido.

-¿Y cuando el día de mañana uno tenga que liderar?
-TK: la empresa hoy es grande, y será mucho más grande. Tendremos la parte de retail, con medias, calzoncillos, hasta tener locales. Y está la parte de hilandería, tejeduría, que es la raíz de la empresa.

-TeK: tiempos distintos requieren liderazgos distintos. El tiempo los hará compatibles. Ante una crisis va a andar bien uno, ante otra crisis va a andar bien otro. Hoy con Dino y Aldo somos tres hermanos, y nos dividimos los trabajos y los tiempos. El problema es cuando todos quieren hacer lo mismo en el mismo momento.

-TK: el beneficio de tener un hermano es mucho más grande que el costo de no tenerlo. Cuando no hay recambio, el gasto psíquico es mayor.

-TeK: el error de una empresa familiar es no darse cuenta de que no son ONG, no están para emplear a la familia. Tenemos un protocolo que especifica qué puede hacer cada uno, sin qué conocimientos no se puede dirigir a empresa y hasta dónde puede llegar.

-LK: hasta están los salarios, para ahorrarnos una conversación.

Tomi se define como "ansioso y competitivo". No se queda quieto por mucho tiempo, responde rápido, mira el celular, y de un momento al otro, se levanta de la silla y comienza a dibujar en una pizarra cerca de la mesa principal de la oficina de Teddy.

-TK: yo quiero ir a lo alto- señala el tope de una escalera-. Pero esto es paso a paso -dibuja escalones-. Entonces papá nos dibujaba una escalera. Nos fue enseñando que la ansiedad hay que canalizarla en pequeños pasos.

Tomás Karagozian lidera el área de Recursos Humanos de TN Platex. (Nicolás Stulberg)
Tomás Karagozian lidera el área de Recursos Humanos de TN Platex. (Nicolás Stulberg)

-TeK: la responsabilidad del padre es comprender la capacidad del hijo. Es una diferencia con otras familias. Hay familias que los obligan no teniendo capacidad, y en otros casos, donde el hijo podría aportar más y la familia no lo desea. Y la verdad, yo conozco  a mis hijos. Lucas tiene capacidades para hacer música, pero no es músico.

Tras la anécdota de la escalera, la del chocolate es aún más desafiante. Y otra vez, la psicología y sus textos jugaron un rol elemental.

-TK: contale el experimento del chocolate.

-¿Qué experimento?
-LK: cuando eramos chicos… papá lee de todo,todo lo que va a hacer antes lo lee. Yo tenía cuatro años y él seis. Ponía en la mesa un chocolate y decía: no lo agarres. Y se iba. Tomi nunca lo agarraba, y yo sí, en seguida.

-¿Cómo se define la línea entre "es mi padre" y "es mi jefe"?
-TK: al final el que decide es él. Hay temas en los que estamos en desacuerdo, y en otros casos le expliqué, y me dio la razón.

-TeK: creo que los que tienen razón son ellos, los que a veces no tienen es el timing, o se preocupan más porque no tienen la perspectiva de los que tienen más años.

-LK: lo que más me gusta es el pensamiento tan en grande que tiene, ambicioso en el buen sentido. Piensa en largo plazo: tiene una convicción y va. Y si sabe que se equivocó, no tiene problema en apuntar en otro lado.

-TeK: en nuestra familia la discusión es símbolo de respeto. Hay familias en las que no se discute nada. Si un hijo piensa distinto al padre y no le puede decir, quiere decir que le teme, y si le teme, es una falta de respeto.