Roberto Frenkel: “El Gobierno creyó que en seis meses podía bajar la inflación, con el control de la base monetaria. Pero no fue así”
Roberto Frenkel: “El Gobierno creyó que en seis meses podía bajar la inflación, con el control de la base monetaria. Pero no fue así”

Pese a que en las últimas semanas aparecieron diversas señales de mejora de la actividad agregada, recuperación del nivel de salarios privados y el regreso de importantes anuncios de inversión en energías renovables y exploración de petróleo no convencional, y diversas industrias como la automotriz, los economistas no se ponen de acuerdo en estimar la magnitud de la reactivación y en la efectividad del modelo de metas de inflación y tipo de cambio flotante administrado que eligió el Gobierno. Sobre todo porque después de un segundo semestre en que se logró desacelerar el aumento del nivel general de precios a un ritmo de 1,5% por mes, el primer trimestre se presentó complicado con la aceleración a un rango de 2%, más idas y vueltas en algunas decisiones no debidamente maduradas para transparentar el sistema de precios.

Mientras que cada vez son más quienes observan que no hay una correspondencia entre las metas fiscales y las monetarias, aunque se reconoce la autonomía del Banco Central de la República Argentina.

En diálogo con Infobae, el economista Roberto Frenkel, uno de los mentores del Plan Austral de estabilización de precios en 1985, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad y profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires, reconoce los esfuerzos que hizo el Gobierno en los últimos 15 meses para normalizar la macroeconomía, pero advierte que "el debate de cómo salir del control de cambios lo analizó con los actuales miembros del equipo económico (incluido el Banco Central), y también de los equipos técnicos de la oposición, antes del 10 de diciembre 2015, para evitar que la suba del tipo de cambio, se traslade a los precios, caiga el salario real y con ello la actividad, como pasó repetidamente desde la crisis del peronismo en 1952, y por ese escribí un breve documento de cómo salir del control de cambios y flotar, sin que se repita la historia de que sube el tipo de cambio, aumenta la inflación, bajan los salarios reales y cae la actividad".

-¿El Gobierno encontró la fórmula para quebrar esa larga historia de fracasos de los planes de estabilización, salvo algunas excepciones, como en los 90?

-El Gobierno creyó que en seis meses podía bajar la inflación, con el control de la base monetaria. Pero no fue así. Se sabe que es muy complejo, que no es una tarea fácil en un país que produce lo que el mundo necesita, pero también lo que consume, de modo que si suben los precios de los alimentos, cae el salario real. Se analizaba el riesgo de que la flotación produjera un salto inicial del tipo de cambio (overshooting), y que pasara como en 2002 que tras la corrección inicial, se afectaron las expectativas, y se generara una burbuja cambiaria, que arrastra precios, pero entonces no sucedió porque se venía de un largo período de baja inflación, incluso inferior a la de los EEUU. Pero ahora se optó por una salida gradual, en la que se mantuvieron por un tiempo el control de las importaciones, con lo que se pasó del nivel del tipo de cambio oficial al nivel del paralelo, pero lo demás no pasó como querían, y sucedió lo previsible: se aceleró la inflación, cayó el salario real y bajó la actividad.

Roberto Frenkel: “Se pasó del nivel del tipo de cambio oficial al nivel del paralelo, pero lo demás no pasó como querían, y sucedió lo previsible: se aceleró la inflación, cayó el salario real y bajó la actividad”

¿Por qué ocurrió eso?

-Porque el Gobierno debió decir la verdad, esto es explicar qué sucede cuando se sale del control de cambios. Pero no fue así, por el contrario salió a decir que la inflación iba a bajar drásticamente en el segundo semestre de 2016. Pero en realidad bajó por el atraso cambiario y porque debió dar marcha atrás con el aumento de las tarifas, por dictado de la Corte Suprema de Justicia. Y fue 40%, porque hace casi un año que el tipo de cambio no sube, y se llega a enero de este año con un fuerte atraso cambiario, y siguió en febrero y marzo.

-¿Hoy en cuánto se puede estimar ese atraso cambiario?

Si el tipo de cambio hubiese acompañado el ritmo de aumento del índice de precios al consumidor, del 40%, debería estar en torno a $21, como también estiman otros economistas, o a lo sumo alrededor de $20. Esa era la devaluación que se quería.

-¿Qué puede decir del nuevo sistema que se fijó el Banco Central de establecer metas de inflación?

-El Inflation Targeting se aplica en la mayor parte de los países de la región desde 2002, Brasil, México antes, Perú, Colombia, y en todos los casos hay un incentivo del Banco Central a atrasar el tipo de cambio, porque es clave para cumplir con la meta de inflación. Eso quedó claro cuando la paridad cambiaria tocó $16 (Nota del editor: entre diciembre 2016 y enero 2017), porque intervino vendiendo dólares. Y después lo dejó caer hasta llegar a 13 pesos.

“Hay un incentivo del Banco Central a atrasar el tipo de cambio, porque es clave para cumplir con la meta de inflación. Eso quedó claro cuando la paridad cambiaria tocó 16 pesos”

-Pero en el Banco Central argumentan "si hubiese atraso cambiario la gente compraría dólares, y lo haría subir"…

– Que me perdonen, pero los agentes económicos compran dólares todos los meses, se ve claramente en el informe mensual del balance cambiario. Pese al nivel de la tasa de interés es deficitaria la cuenta capital con el resto del mundo, esto es entre lo que entra por préstamos, inversiones, activos externos, es negativo. Y también el Gobierno nacional está tomando deuda, un 6% del PBI por año, y otro 2% del PBI el conjunto de las provincias, que presiona a la baja del tipo de cambio. Por eso se dice que flotamos, flotamos, pero algunas cosas de hecho no flotan, a comienzo de semana el Banco Central le compró la posición de cambios al Banco Provincia. Ningún país de la región hizo flotación sin intervención, lo que más se parece fueron México y Chile, pero aún así, a mediados de la década del 2010, 2006-2007, compraron para fortalecer la posición de reservas. El país que mejor le fue en la estabilidad del tipo de cambio real, según los estudios del Fondo Monetario Internacional, a partir de las revisiones de las cuentas según el artículo IV, fue el que más intervino en el mercado cambiario no es un Banco Central para nada heterodoxo, fue el que más creció, el peruano.

-¿Usted cree que se va a mantener la estabilidad, o peor aún, la apreciación del peso?

– En algún momento la autoridad monetaria va tener que intervenir para pararlo cuando el tipo de cambio empiece a subir.

Frenkel: “un dicho brasileño dice ‘cuánto más rápido se sube, más rápido se cae’, acá es al revés, ‘de cuanto más bajo empiece a subir, más alto va a llegar'”
Frenkel: “un dicho brasileño dice ‘cuánto más rápido se sube, más rápido se cae’, acá es al revés, ‘de cuanto más bajo empiece a subir, más alto va a llegar'”

¿No ve que el tipo de cambio actual se vaya a mantener?

-Sí, se va a mantener. Pero un dicho brasileño dice "cuánto más rápido se sube, más rápido se cae", acá es al revés, "de cuanto más bajo empiece a subir, más alto va a llegar", y en algún momento eso va a pasar, porque este tipo de cambio es insostenible con una inflación del 2% por mes. Tanto como que no se puede sostener el déficit fiscal que muestran las finanzas del Gobierno nacional.

“Este tipo de cambio es insostenible con una inflación del 2% por mes”

-Entramos al segundo trimestre y comenzará la abundante liquidación de divisas de los exportadores de granos gruesos y soja, ¿eso alimentará la baja del tipo de cambio?

-Si fuera el Banco Central no lo permitiría, porque el tipo de cambio es todavía bueno para el maíz, la soja, pero no para las economías regionales, y mucho menos para los sectores industriales, que requieren más protección. Por eso quienes están en esa situación no invierten, porque no ven un horizonte para poder competir, y por el contrario temen que en cualquier momento aparezcan importaciones competitivas. De ahí que no se puede esperar un crecimiento de modo sostenido, porque el Gobierno no puede mostrar un escenario macroeconómico estable.

-Pero si empieza a subir el tipo de cambio, ¿cómo hace el Gobierno para que no se traslade a precios?

Hoy estamos frente a un escenario difícil. Si tuviera la solución se la presentaría al Gobierno en un sobre lacrado. Se sabe que si sube el tipo de cambio, la inflación se acelera, cae el salario real y con eso la actividad. Por eso es importante decir la verdad y hacerle entender a la sociedad que el país necesita un tipo de cambio alto, y eso va a significar una caída del salario real, que fue lo que pasó, pero luego hay que mantener la paridad en términos reales. Claro, eso es incompatible con una baja rápida de la inflación. Y eso es lo que plantean muchos economistas, inclusive técnicos del FMI, ¿por qué plantearse una meta tan exigente de reducción de la inflación?, cuando se puede ver con claridad el tiempo que le llevó a Perú, Colombia, Chile, bajar la tasa de inflación al rango de un dígito porcentual anual. A todos les llevó casi 10 años.

-¿Es incompatible una baja acelerada de la inflación con el objetivo de bajar el déficit fiscal de modo gradual?

– Claro. La única manera de bajar el déficit fiscal es subiendo las tarifas y bajando los subsidios al consumo de servicios públicos. No se pueden bajar los salarios en el sector público, las jubilaciones menos. Entonces habrá que comenzar a pagar los servicios públicos lo que cuestan, de modo gradual, muy gradual, al punto que hoy el déficit aumentó porque se agregaron cosas, como la mayor asistencia social. Este es un Gobierno que no está ajustando, pero sin embargo recibe duras críticas de que está haciendo un fuerte ajuste. Así cómo está se va a un sendero explosivo, porque subirá la tasa de riesgo país, la deuda crece muy rápido…

“Habrá que comenzar a pagar los servicios públicos de modo gradual, muy gradual, al punto que el déficit fiscal aumentó porque se agregaron cosas, como la mayor asistencia social”

-¿Se puede bajar rápidamente la inflación con política monetaria, y empezar a revertir el atraso cambiario?

-No, porque si fuera así no importaría cómo cierra cada paritaria, dado que subiría el precio del trabajo, pero bajaría otro. Pero así no funcionan las cosas en una economía como la Argentina. Falló el diagnóstico: La idea de que la inflación iba a bajar porque se controlaba los agregados monetarios estaba mal. El gradualismo fiscal, debió ser acompañado también con metas más moderadas de baja de la inflación, pero eso ya pasó. Hoy, el objetivo de llegar a una inflación del 17% lleva a que el tipo de cambio real esté cada vez más depreciado, y eso hace que la prima de riesgo país no baje, arriba de nosotros sólo están Ucrania y Venezuela.

-Pero los datos de actividad agregada comenzaron a mostrar un leve crecimiento…

-Es cierto que desde el segundo semestre de 2016 la actividad comenzó a crecer, poquito, luego de una revisión de los datos del Indec. Pero hay un tema aritmético. Se ingresó al 2017 con cero arrastre del año anterior, es decir se parte de 0%, y para que el PBI registre un crecimiento de 3% en el promedio del año, hay que llegar a crecer 5,5% a 6% en el último trimestre, aproximadamente, un aumento de 1,3% acumulativo por trimestre, y no hay evidencia de que eso esté pasando. Y si se habla de 3% entre puntas, eso da 1,5% de crecimiento en el año. Y lo peor es que se llega al tercer cuarto del año, justo antes de las elecciones, con variación 0% del PBI.

-¿Hoy se puede hacer algo para acelerar la reactivación?

-No se ve, pareciera que el Gobierno está tratando de postergar todo para después de las elecciones. No se puede reformular la estrategia entera antes de ese momento.

-¿Y después de las elecciones que cabe esperar?

Habrá que replantear la política macroeconómica con un frente de consenso más fuerte, porque el Gobierno tendrá que dejar subir el tipo de cambio, sobre todo para la industria, bajar el salario en dólares y la actividad; y empezar a subir las tarifas. En ese escenario, los bancos no van a sufrir porque están robusto.Y si se empieza a crecer, con un marco macroeconómico estable y tipo de cambio viable, es más fácil el gradualismo fiscal.