El fenómeno se observa desde 2002, no sólo por la aplicación de mayores alícuotas, sino también por la ampliación del monto a tributar a través de la definición de una mayor base imponible. Este proceso se acentuó desde 2008

"Unas once jurisdicciones habrían aplicado alguno (o ambos) de los dos tipos de aumento (Buenos Aires, CABA, Chaco, Córdoba, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Fe y Tucumán)", explica un nuevo estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
Doce provincias no modificaron ni alícuotas ni bases imponibles a lo largo de los 8 años considerados, fueron los casos de Catamarca, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego, mientras que sólo una jurisdicción la redujo: Santiago del Estero, que en 2006 disminuyó la alícuota a los bancos desde 5 a 1,5 por ciento.
A partir de esos datos, el IARAF elaboró un indicador para poder medir la carga tributaria de las 24 jurisdicciones y su evolución en los últimos ocho años, ubicándose actualmente en 5,1% sobre la base de intermediación financiera.
"Desagregando el indicador para las distintas provincias, se observa que la carga es mayor en las jurisdicciones de Buenos Aires y Tucumán, con 9% y 8,3%, respectivamente, sobre la base de intermediación, mientras que en el otro extremo Santiago del Estero y La Rioja, con algo menos a 2% son las que aplican una menor presión tributaria sobre los bancos", explica el informe a cargo de Nadin Argañaraz y Sofia Devalle.
Efecto cascada sin descarga final
"Resulta preocupante la tendencia, que se viene acentuando en los últimos años, de incrementar la carga tributaria provincial sobre los bancos, porque entre el 2008 y 2010 la presión que ejerce el IIBB sobre el sector bancario habría aumentado cerca de 30%, en promedio para las 24 jurisdicciones, como resultado tanto de subas de alícuotas como ampliaciones de las bases a tributar", sostienen los expertos mediterráneos.
Se trata de un fenómeno no menor, porque "no sólo en algunos casos particulares, de la combinación de ambos elementos han resultado incrementos tributarios de hasta el 200%, sino también porque repercute negativamente tanto sobre este sector como sobre el resto de las actividades de la economía, desalentando su crecimiento y desarrollo", asegura el IARAF.
Más aún porque la suba del IIBB hace que cuando una empresa toma un crédito no lo pueda tomar como crédito fiscal y consecuentemente se genera un efecto acumulación a la hora de aplicar la alícuota que paga según la actividad que desempeñe, por eso constituye una pésima manera de encarecer el crédito.