El régimen impositivo debe ser modernizado para quitarle presión al sistema productivo y cobrarle mejores tasas a los que más ganan, y eso impactará positivamente en el impulso de la creación de empleos de calidad, indicó un estudio de Idesa

Del mismo modo, el estado tendría que mejorar el sistema educativo, aportando materias prácticas que enseñen oficios concretos a los alumnos y los preparen para insertarse exitosamente en el mercado laboral.
Así lo señaló el último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), presentado ante una rueda de prensa, en el que destaca que la inflación y los altos costos laborales están afectando la creación de puestos de trabajo.
Actualmente, seis impuestos denominados distorsivos presionan sobre el proceso de producción de cualquier producto con destino al consumo interno y a las exportaciones en el país.
Esos gravámenes son Derechos de Importación, Cargas Sociales, Impuesto al Cheque, Impuesto a los Combustibles, Impuestos Internos y Ganancia Mínima Presunta, y representan el 61,4 por ciento del Presupuesto Nacional.
Al afectar al sistema productivo, el Estado obliga a quienes invierten que tributen seis veces antes de comenzar a trabajar, incluso a riesgo de que la actividad sufra el impacto de algún factor negativo y deje en bancarrota al emprendedor.
En tanto, el proceso de venta y el acceso a la rentabilidad afrontan sólo tres gravámenes: IVA, Ingresos Brutos, y el Impuesto a las Ganancias, que suman el 38,6 por ciento del Presupuesto anual.
Jorge Colina, economista de Idesa y responsable del informe, explicó que el Estado podría recaudar los mismo quitando los impuestos distorsivos y modernizando el sistema fiscal.
"Argentina tiene que eliminar gravámenes y basarse más en el Impuesto a las Ganancias, dado que este aporta sólo el 15,6 por ciento de la recaudación y es el tributo más progresivo", dijo Colina.
El economista aseguró que mejorando la escala del Impuesto a las Ganancias y cobrándole más a quienes mejores rentabilidades obtienen, ya no hará falta aplicarle una elevada presión al proceso de producción.
Países como Australia, Dinamarca y Nueva Zelanda lograron modernizar sus sistemas tributarios sin dejar de recaudar lo mismo y poner en riesgo el financiamiento del Estado.
Por ello, los empresarios se volcaron a invertir para agregar valor agregado a los productos de sus países y eso generó un fuerte impulso a la creación de puestos de trabajo.
En paralelo, modificaron sus planes de estudios educativos en la escuela pública e introdujeron materias de enseñanza técnica de un oficio, por lo que preparan desde temprano a los alumnos para que luego puedan insertarse en el mercado laboral.
De esa manera, lograron que hasta el 73,8 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 25 años estén en el mercado de trabajo formal, cuando en la Argentina sólo 15 llegan a un titulo universitario y se insertan exitosamente.
Por ello, según Idesa, sería clave cambiar el sistema educativo y aportar materias que enseñen oficios que permitan a los jóvenes salir a buscar trabajo con un conocimiento específico que los acerque a su meta.
Fuente: NA