El Indec detectó sendos aumentos de 6,1% y 5,2% en comparación con los registros de diciembre y de enero de 2009, respectivamente en valores corregidos por estacionalidad. Quebró una serie de cuatro meses contractivos

De acuerdo con los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción en enero el índice exhibió un incremento de 2,4% en la
serie con estacionalidad.
La serie de tendencia-ciclo registró un crecimiento del 0,6 por ciento.
De este forma, el organismo oficial de estadística acumuló cuatro meses consecutivos con alzas interanuales, y anotó el primer incremento intermensual en valores desestacionalizados desde la caída sostenida que se había iniciado en septiembre último.
La buena noticia fue que entre los rubros más dinámicos de la demanda de insumos respecto de un año atrás se ubicaron tanto los vinculados al inicio de obras, como hierro redondo para hormigón con 11,3%, como los que participan en la etapa final como pisos y revestimientos cerámicos, que lo hicieron a una tasa de 13,3 por ciento.
Aún en la senda contractiva de corto plazo
Pero, por el contrario, semejante desempeño no fue suficiente para cambiar el humor de los empresarios, habida cuenta que para febrero predominó un saldo de respuesta negativa en lo referente a la actividad, con 7,9% en el caso de los dedicados a la obra pública y 20,8% entre quienes se concentran en los emprendimientos privados.
Ese estado de ánimo se reflejó también en la serie que el Indec mantiene de permisos de construcción en 42 municipios urbanos, dado que si bien aumentó 9,1% respecto de enero de 2009, se contrajo 21,6%, aunque aclara el Indec que "se ha debido estimar un número importante en virtud de las dificultades para la captación del dato por los recesos administrativos propios del período estival".
De cualquier modo, los 605.783 metros cuadrados declarados en el mes para construir se ubicaron 28% por debajo de los de igual mes de 2008, cuando todavía la economía no había acusado en pleno el efecto de la crisis financiera internacional.
Eso explica que entre los empresarios abocados a la obra privada 16,7% estimó que recortará la nómina de personal en comparación con apenas 4,2% que prevé aumento. Mientras que entre los dedicados a la obra pública el saldo de respuesta fue menos negativo, aunque con valores de baja para 18,% de los casos y alzas para 13,2 por ciento.