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Domingo 22 de Noviembre
06-01-09 | Deportes Imprimir Galería
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La aventura del rally, más allá de la carrera

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La periodista de Télam María Pía Del Bono cuenta cómo se vive el gran acontecimiento deportivo de comienzos de año desde una mirada distinta a la de los participantes

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La tercera etapa de este Dakar 2009 por la Argentina y Chile fue hasta ahora, sin dudas, la más emocionante y extenuante, al menos para los periodistas que seguimos a los competidores a bordo de las Touareg de prensa del equipo oficial Volkswagen.

El día comenzó en Puerto Madryn más temprano que de costumbre y ya a las 5 de la mañana estábamos listos para salir hacia Jacobacci. Después del paso obligado por el campamento, emprendimos camino.

En los papeles, un poco más de aventura nos esperaba: por primera vez desde que salimos de Buenos Aires íbamos a dejar la ruta y a tener contacto con caminos internos, la tierra, el ripio, todo en el marco de la meseta patagónica. Camino a Telsen sacamos provecho a la Touareg, entre curvas cerradas y subidas y bajadas pronunciadas.

Pero pronto tuvimos el primer percance de esta travesía Dakar, cuando el neumático trasero derecho se destruyó. Este tipo de gomas todo terreno hacen que el auto tienda a derrapar, la goma se va de costado y con el andar se termina rompiendo, porque está preparada para pisos realmente malos y no para esta clase de mejorados.

Nada grave. Bajamos y comenzamos a cambiarlo, con ayuda de otros dos vehículos de nuestra travesía. Partimos otra vez tranquilos, porque no habíamos perdido demasiado tiempo y terminábamos de vivir algo diferente de los tediosos kilómetros y kilómetros que habíamos hecho por ruta a 110 km/hora desde Buenos Aires con limitador de velocidad.

Pero había otro condimento diferente en la jornada para la cronista de Télam y sus compañeros de viaje. Nuestro bendito limitador de velocidad amaneció roto y nos dimos cuenta pronto que la alarma sonora se desactivaba fuera de la ruta. Nos miramos, nos alegramos y aceleramos, y pudimos por fin transitar un poco más rápido. A velocidad y por estos terrenos, esta camioneta se siente maravillosa.
 
El choque a un participante
Ya estábamos satisfechos, en la primera hora y media había ocurrido algo diferente. Pero faltaba más. Pasando Telsen, después de tomar una curva, subir una cuesta y volver a bajar, sentimos un fuerte golpe en la parte trasera derecha. Una moto en carrera nos había golpeado.

El competidor enfurecido nos hizo todo tipo de gestos, ninguno amigable por cierto. Nos extrañó verlo en nuestro camino, para la prensa y la asistencia. Pero dos minutos después vemos un cuatriciclo y otra vez una moto. No había dudas: las cuatro Touareg de prensa estábamos en el lugar equivocado, en la ruta errada.

Fueron momentos de zozobra, en los que no había tiempo para dudar. Paramos al costado del camino, rodeado por las sierras. Sólo se escuchaba el viento, que traía cada vez la llegada de una moto. No podíamos arriesgarnos a que los pilotos del equipo fueran multados con tiempo por una imprudencia nuestra.
 
Sin rastros de nada
Estábamos en pleno desierto patagónico, no había vestigio de vida humana y el único rastro de vida eran los huesos de lo que alguna vez fue una oveja.

Nos preparamos mentalmente para pasar la noche ahí, con bajas temperaturas, fuerte viento y pocas provisiones, que eran las que habíamos llevado desde el campamento casi de rutina.

Tras casi cuatro horas de espera y resignación, el único contacto fue un piloto de cuatriciclo a quien el fotógrafo de Télam ayudó en una reparación de urgencia. Por fin, decidimos partir. La premisa fue clara: encarar el camino a 60 km por hora, hacia el costado, y estar atentos al pasaje de las motos, autos y camiones.

Por momentos se convirtió en una odisea, rodeados por inmensas nubes que despedían los camiones, a veces peor porque eran más de uno.

Finalmente, a las 6 de la tarde llegamos a destino, agotados, doloridos pero satisfechos porque finalmente habíamos tenido "un día de rally", un día de auténtico Dakar. ¿O acaso no se perdieron ya también varios pilotos?

Fuente: Télam

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