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Viernes 27 de Noviembre
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Las "máximas" que el campeón tiró a la basura

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Cuando las cosas no andaban bien y ni se pensaba en cerrar el año con un título, surgieron varios argumentos que al final resultaron descartables. Boca fue campeón pese a todo….
 
"Para ser campeón se necesita un buen arquero": Carlos Ischia utilizó tres hombres diferentes para defender el arco. Cosa extraña en un torneo corto. Tras el conflicto nunca aclarado que le dio salida a Mauricio Caranta, apareció el debutante Javier García. En los momentos decisivos, el pibe falló y mucho: tuvo absoluta responsabilidad en los goles de Colón (Valdemarín para el 2-3 en la última fecha), San Lorenzo (Solari para el 1-1 parcial, en el triangular) y Tigre (el tanto de Lázzaro que le dio el triunfo a su equipo). En el mencionado partido terminó atajando Josué Ayala.

"Los equipos se arman de atrás para adelante": no sólo los arqueros son y fueron culpables de los goles en contra. Hubo seis equipos que recibieron menos tantos y, en líneas generales, el conjunto de Ischia jamás dio garantías en la última línea. A favor: el entrenador nunca pudo consolidar una defensa por las lesiones de Ibarra al principio del campeonato, la de Paletta después y, por último, la de Forlín, que obligó al DT a rearmar el esquema nada menos que para la final. Roncaglia y Calvo suplieron bien esas ausencias a lo largo de la temporada. Cáceres fue el que más jugó (19); Morel Rodríguez, uno de los más destacados.

"Un grupo desunido no puede lograr cosas importantes": (vaya si se escuchó esa frase en la final de la Copa Davis…). Cuando estalló el conflicto entre Riquelme y Cáceres quedó de manifiesto la interna en el plantel "xeneize". A Román y a Palermo se los señaló como líderes de distinta estirpe, negativo y positivo, según los rumores. Nada de eso se trasladó a la cancha: ese mismo fin de semana Boca fue al Monumental, ganó el Superclásico y se anotó como candidato. La teoría del "cabaret" quedó en desuso. Cuando Latorre la patentó, allá por 1998, aquel equipo de Veira terminó sexto, lejos de la pelea. Los de Ischia fueron campeones y hasta hubo algunos abrazos.

"Los chicos no tienen experiencia para ganar un campeonato": esa fue la discusión al comienzo del torneo. Consumadas las lesiones de Palermo y Palacio, la dupla más exitosa de los últimos años, no fueron pocos los hinchas que pidieron refuerzos de jerarquía. Llegó Figueroa, pero Carlos Ischia siempre bancó a Viatri. Sus principales laderos en el ataque fueron Noir y Mouche, que jugaron más que el propio Figueroa. En otras líneas se destacaron Forlín, Muñoz, Roncaglia, Chavez y Gaitán, principalmente.

"Riquelme es pechofrío": Juan Román es el jugador que divide mayores aguas en el fútbol argentino. Odiado y amado, no tuvo un buen comienzo pero sí una segunda parte brillante. Fue determinante en el Superclásico (el mejor de la cancha), en los choques ante San Lorenzo por el torneo regular (autor del 1-0) y en el triangular (asistencia perfecta a Rodrigo Palacio para el 2-1), en el duro partido ante Arsenal (golazo de tiro libre en el último minuto) y frente a Racing (figura excluyente, con dos tantos). Traducido: en las malas, muy lejos estuvo de "arrugar".

"Estaba todo arreglado desde el principio para que Boca sea campeón": quien haya visto el partido de ayer, y en particular los últimos 25 minutos de juego, tendrá motivos para reírse un rato largo…

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