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Lunes 23 de Noviembre
09-10-08 | Deportes Imprimir Galería
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Los escándalos arrastran al olvido a los campeones

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Los momentos de mayor tensión, sobre todo los que involucraron a Boca y a River, opacaron grandes campañas de otros equipos. El "cabaret" de Latorre, la pelea Tuzzio-Ameli y más

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Pedro Pompilio tiene razón cuando dice eso que todos saben: Boca potencia todo. Todo lo bueno y lo malo. "River también", le faltó decir, aunque, claro, con todos los problemas que tiene en su nido no hay tiempo para ocuparse de los demás. Asimismo, todos los de su vereda se encargaron, en pocas horas, de hacerles el favor a los primos quitándolos de la escena. Y a diez días del superclásico, nada menos.

El equipo de Carlos Ischia venía de salir airoso de una temporada sin títulos. La pasada, cuando se quedó sin Copa y campeonato y así y todo la gente supo reconocer el buen nivel de juego. No hay que ir tan lejos. El Apertura comenzó con un Boca soberbio, puntero en las tres primeras fechas, aun con un partido menos.

El torneo local es el objetivo, señalaron todos. Y hoy Boca está a ocho puntos de San Lorenzo, con tres derrotas al hilo y un escándalo símil a aquel de los halcones y palomas, y el del cabaret patentado por Diego Latorre.
Está claro que este volcán entró en erupción a partir de los malos resultados. Pero quién hubiera creído que una mala racha, y sobre todo tan corta, podría borrar del mapa los evidentes problemas de River, penúltimo en el torneo y con una imagen que dista demasiado de la de su pretenciosa historia.

La pregunta que vale responder es qué se destacaría en caso que el equipo de Diego Simeone brillara y marchara cómodo líder del torneo, como lo hace actualmente el San Lorenzo de Miguel Russo, por caso. ¿Es simplemente una cuestión de "peso", o sea de según cuál sea el exitoso, o todo se reduce a que los grandes campeones se ven opacados por los escándalos (que nunca faltan)?

Para encontrar la respuesta, un sencillo ejercicio memoria, tomando como base algunos de los escándalos más sobresalientes de uno y otro club en los últimos años. Entonces, cada uno debería, con total honestidad, contar qué hecho recuerda más.

Mencionábamos el cabaret de Latorre. Corría abril de 1998, los resultados le daban la espalda al equipo de Héctor Veira y los jugadores se miraban unos a otros, buscando explicaciones, cuando no señalando con tono acusatorio. "Esto parece un cabaret", dijo entonces "Gambetita", y la frase quedó inmortalizada.

Boca y River decepcionaron en esa campaña. El campeón fue el Vélez de Marcelo Bielsa. Sólo los más futboleros podrían descubrir en algún espacio de su memoria cómo jugaba ese equipo, que Patricio Camps fue el goleador o que apenas perdieron un partido, contra San Lorenzo en la octava fecha. Pasó una década y prevaleció largamente la frase de Latorre, a tal punto que volvió a utilizarse por estas horas para explicar la nueva interna de Boca.

La pelea entre Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio explotó a mediados de 2005. Esa temporada, el conjunto que dirigía Leonardo Astrada naufragó por la mitad de la tabla. El campeón fue, nuevamente, Vélez, esta vez comandado por Russo. Fue, de hecho, el último título para los de Liniers hasta el momento.

Pocos recordarán que en ese equipo campeón, que tan efectivo era y por momentos tan bien jugaba, brilló un tal Lucas Castromán, ahora relegado en Boca. Que ese equipo superó por seis puntos a su escolta, Banfield. Que… Hoy, en cada cancha que pisa, Tuzzio sufre la crueldad de las hinchadas, mientras Ameli… ¿en dónde está Ameli? A quién le importa, en definitiva: Ameli es y seguirá siendo por mucho tiempo "el que traicionó a su compañero".

Pasa en las mejores historias. Sería exagerado suponer que el título de Racing en el Clausura 2001, después de 35 años de sequía, podría correr peligro de olvido. Pero cuántos serían capaces de recordar de memoria aquella formación dirigida por Reinaldo Merlo. Y cuántos nombrar, sin ayuda, a 7 u 8 miembros de ese plantel campeón.

Como contrapartida, seguramente nadie borrará de sus retinas la imagen de Riquelme emulando al Topo Gigio. Incluso la mayoría -sobre todo los que no son hinchas de Boca- la recordará por encima del contexto del mismo partido, un triunfo aplastante sobre River, 3-0 en la Bombonera.

El Boca de Alfio Basile no tenía rivales en el Clausura 2006. Fue campeón sacándole ocho puntos de diferencia a Lanús. Un logro inobjetable, seguramente. Pero, ¿acaso no hizo tanto o más ruido ese verano turbio de River en el que "Mostaza" Merlo se fue pegando un portazo, supuestamente "desbancado" por Marcelo Gallardo?

Así las cosas, pensando a futuro, pobre destino el de San Lorenzo si finalmente logra conquistar el título. Es la historia misma del fútbol argentino: pocas veces podrá un buen equipo saciar la sed de sangre de quienes sólo miran.

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