10-09-08 | Deportes

20 años de la última locura

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Hugo Orlando Gatti, un arquero que marcó un estilo, un talento, un vanguardista, disputó, dos décadas atrás, sin saberlo, su último partido oficial con Boca

20 años de la última locura

Aquel 11 de septiembre era una tarde soleada de invierno, y Boca arrancaba el torneo de la temporada 1988-89 con todo a favor ante el modesto Deportivo Armenio.

Gatti, un símbolo y un referente del equipo auriazul, a los 44 años empezaba un nuevo desafío, potenciado por la presencia del recién incorporado Carlos Navarro Montoya, quien lo observaba desde el banco de suplentes.

Con mucha diplomacia, el joven arquero llegado de Vélez expresó públicamente su respeto hacia quien consideraba su ídolo, pero al mismo tiempo soñaba con quitarle el lugar.

Aquel partido contra Armenio marcó el debut oficial de José Omar Pastoriza, un hombre plenamente identificado con Independiente, como nuevo entrenador de Boca.

En ese encuentro Boca era superior pero no podía quebrar la resistencia de un tibio rival, que apostó todo a llevarse un empate de la Bombonera.
Al promediar la segunda parte, Gatti salió del área en busca de un pase largo, calculó mal y la pelota le quedó servida a Silvano Maciel para marcar el gol, el único del partido.

Ese tanto de Maciel -recientemente fallecido-, silenció el estadio y marcó involuntariamente la despedida de un grande del fútbol local.

La semana siguiente, por la segunda fecha del certamen, Boca tenía que visitar a River en el estadio Monumental y Pastoriza dio un golpe de timón.

Algunos lo esperaban, otro no, pero el director técnico incluyó a Navarro Montoya, quien debutó y desde entonces se adueñó del puesto durante largo tiempo.

Boca fue puntero durante gran parte del torneo, hasta que se cruzó con Independiente, cayó como local y empezó a despedirse del título. Atrás había quedado la imagen de Gatti, quien finalmente se desvinculó del club y tuvo que irse por la puerta de servicio.

Recién en 1990 se le hizo un partido homenaje, en un semivacío estadio de Vélez, el escenario elegido en lugar de la Bombonera, debido a sus diferencias con la dirigencia auriazul.

Gatti había llegado en 1976, por expreso pedido de Juan Carlos Lorenzo, quien lo tuvo en Unión de Santa Fe, y durante sus doce años con la camiseta de Boca ganó seis títulos: tres locales y tres internacionales (dos Copas Libertadores y una Intercontinental).

Antes había jugado en Atlanta (1962-63); River (64-68); Gimnasia de La Plata (69-74) y Unión (75). Totalizó 755 partidos en Primera, récord para el fútbol local, y además disputó 18 encuentros con la selección nacional, entre 1967 y 1977.

"En el puesto más bobo, yo soy el más vivo", solía decir, para dejar bien en claro que su autoestima estaba bien arriba. Excéntrico, con bermudas, vincha y colores llamativos. Ocurrente, a veces genial, Gatti revolucionó el fútbol con su carisma y su talento. Después, con el correr de los años surgieron varios imitadores, pero ninguno pudo igualarlo.

Fuente: NA y Reuters
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