10-09-08 | Deportes

Argentina y Brasil, dos gigantes cuestionados que buscan su identidad

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El presente de ambas selecciones es similar, no sólo por los puntos que tienen en la tabla, sino por la crisis que atraviesan sus técnicos, las críticas que reciben de la gente y la baja eficacia. Las coincidencias

Argentina y Brasil, dos gigantes cuestionados que buscan su identidad

Los 12 puntos que ubican a las selecciones de Brasil y Argentina como escoltas de Paraguay en las Eliminatorias sudamericanas constituyen apenas una muestra de lo parecido que es el presente de estos dos equipos, históricamente los más poderosos del continente.

El Scratch despierta por estas horas más críticas que elogios. La goleada ante Chile hace dos días, en condición de visitante, no entusiasmó al público de cara a su regreso a casa: difícilmente hoy se vea un estadio lleno para recibir a Bolivia.

Dunga, el entrenador que sucedió a Carlos Parreira tras el fracaso de Alemania 2006, ganó un título, el de la Copa América Venezuela 2007, pero lejos está de despertar en la torcida la admiración de la que gozaba en sus tiempos de jugador. En Brasil las derrotas pesan mucho más que las victorias. La prensa lo ha ridiculizado y hasta el presidente de su país, Lula Da Silva, lo cuestionó últimamente.

El público argentino, tal vez más fiel pero poco contagiado de lo que transmite el equipo en la cancha, también quiere ver fútbol lindo y muchos goles.
Sobre todo ante las evidencias de las figuras que conforman el elenco. No se pide tanta garra como sí buena coordinación entre los talentosos.
 
Las críticas a Alfio Basile suenan por todos los rincones. En la calle se habla de los posibles sucesores y los propios representantes de la AFA deben salir a menudo a ratificarlo en su cargo.

Curiosamente los últimos títulos de la albiceleste (mayor) fueron bajo su mandato (las Copa América 91 y 93) y, además, cuando asumió era el entrenador más exitoso del momento, gracias a su buen paso por Boca. Pero en la Selección, donde el camino para cumplir el primer objetivo (la clasificación al Mundial) es muy largo, los tiempos son demasiado cortos.

En líneas generales, ambos equipos generan una ciclotimia interna y externa propia de los que rinden examen cada día. Ofrecen pocos momentos de excelencia futbolística, no tienen regularidad (Argentina arrancó mejor pero hace cuatro partidos que no gana mientras que Brasil aún no pudo hilar dos victorias consecutivas; los dos ostentan un 57%) y entonces los seguidores castigan con vehemencia a sus ídolos (Ronaldinho y Riquelme suelen ser los elegidos).

Cuando se hace un repaso por los nombres de una y otra selección, da la sensación de que la Argentina tiene mejor material. Al menos cuenta con jugadores de mejor presente. Por ejemplo, el ataque, histórica arma letal de la canarinha, no parece tener hoy el peso de los gauchos bajitos: Robinho, Diego, Ronaldinho y Luis Fabiano, de un lado; Riquelme, Messi, Tevez y Agüero, del otro.

Eso sí: quizá Brasil tenga mejores reservas a mano, sobre todo en cuanto a jugadores históricos. Sabe que siempre puede contar con Adriano y todavía se ilusiona con que Ronaldo se recupere de la lesión y vuelva a ser el de antes. (En la última línea, a ambos les costará reemplazar a sus mejores exponentes: Cafú, Roberto Carlos, Roberto Ayala…).

Pero la balanza vuelve a inclinarse a favor de Argentina a la hora de mirar el futuro. Quedó demostrada en los recientes Juegos Olímpicos la superioridad de las promesas de estas tierras. Muchas de ellas, incluso, ya comenzaron a ganarse un lugar en la Mayor.

De todos modos, por más turbulencias que puedan atravesar durante el recorrido, Argentina y Brasil coinciden en lo fundamental: hasta los hinchas más pesimistas saben que ambos tienen todo para estar en Sudáfrica 2010.
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