Máximo González, un tenista argentino con varios títulos de Challenger en su haber pero apenas once partidos en torneos ATP, contó sus sensaciones luego de enfrentar al ex Nº1 del mundo

Dicen que lo más difícil la primera vez es hacerse cargo del contexto, de asumir rápidamente la situación. Esa materia fue aprobada por Máximo González, el tenista argentino de menor perfil entre los que están en el US Open que anoche salió con actitud al court central del Grand Slam más glamoroso para enfrentar nada menos que a Roger Federer, quien a fin de cuentas se impuso por la jerarquía de su tenis.
El resultado muestra un categórico 6-3, 6-0 y 6-3 en apenas 80 minutos de juego. Pero lo cierto es que Machi dio pelea en algunos pasajes del partido, sobre todo en los primeros tramos del primer y tercer set, hasta que el ex número uno del mundo decidió que no había más tiempo que perder e hizo lo suyo.
"Por momentos, cuando empecé, parecía parejo, pero es otro nivel, se siente. Yo estaba nervioso, las luces, el estadio que es inmenso, la gente. Nunca me había pasado. Por suerte pude jugar bien el primer set hasta que erré un par de primeros saques y se me fue", explicó el tandilense, de 25 años.
Desde afuera no se notó tanto nerviosismo como sí la diferencia de nivel entre el suizo y el argentino, números 2 y 118 del ránking ATP, respectivamente. "(Fue) algo muy lindo haber podido jugar con Federer aquí esta noche. Es algo que no me voy a poder olvidar nunca", comentó González luego del partido, según declaraciones que reproduce la agencia dpa.
Aunque para él su máximo ídolo es el norteamericano es Pete Sampras, admitió que el suizo lo sorprendió: "Saca muy bien, todas las bolas que juega tienen un sentido, van al lugar a donde tienen que ir. Vos sentís que la pone en donde la tiene que poner, la verdad que eso me sorprendió mucho".
El argentino había jugado hasta anoche apenas diez partidos en el circuito profesional, con cuatro victorias y seis caídas. Suma en premios la discreta cifra (para el tenis) de 290 mil dólares. Este año, aprovechando la ausencia de las grandes figuras que se preparaban para los Juegos Olímpicos, jugó el ATP de Umag y completó una performance más que satisfactoria: llegó a semifinales.
Poco antes, había vivido en París su debut absoluto en un "grande". Llegó a la segunda ronda de Roland Garros, luego de superar al croata Roko Karanusic. Después, sufrió la potencia del ruso Mikhail Youzhny.
Machi es un habitué del circuito Challenger, conformado por los torneos que le siguen en nivel a los ATP. Este año sólo pudo ganar en San Benedetto, Italia, pero su gran temporada fue la 2007, cuando conquistó cinco de ellos, cuatro en un mes.
El tandilense se llevó anoche una experiencia inolvidable. Lo resumió él mismo en pocas palabras: "Podré contárselo a mis nietos, a mis amigos y a todos los que lo vieron. Fue muy lindo".