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Domingo 29 de Noviembre
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Una lesión que sufren Boca, Boselli y hasta Basile

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La desgracia de Martín Palermo no sólo conmocionó a los hinchas y complicó el panorama de Carlos Ischia. El actual delantero de Estudiantes dejó la Ribera por falta de oportunidades. Y El Coco Basile lo tenía en su agenda

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Crédito: Télam

Martín Palermo le agregó otro capítulo a su vida de película, marcada por una trayectoria futbolística que atravesó las más dulces emociones -12 títulos en Boca, la misma cantidad de goles que Francisco Varallo y un puñado de distinciones individuales, entre otras cosas- y las más amargas frustraciones, particularmente en lo que respecta a lesiones: la de ayer -ligamento cruzado de la pierna derecha- fue la tercera de gravedad; la que supone un obstáculo más en su intensa carrera.

El delantero platense estará entre cinco y ocho meses sin jugar, según confirmó el cuerpo médico de Boca. Es decir, se perderá el resto del año, donde su equipo tiene en juego tres títulos: la Recopa (resta la segunda final contra Arsenal), la Copa Sudamericana y el Torneo Apertura.

Claro que, más allá de la picardía propia por no poder seguir rompiendo récords y la preocupación de los hinchas que lo disfrutaban como en sus mejores momentos, es Carlos Ischia quien más dolores de cabeza puede sufrir de acá en adelante.

Paradójicamente, el entrenador ahora deberá apelar a los más chicos y no tiene demasiadas opciones: mientras Ricardo Noir, más conocido por los hinchas de Boca, es un reemplazante natural de Rodrigo Palacio, Lucas Viatri, un pibe con mucho menos roce en Primera, sería quien ocupe el lugar que dejó El Loco.

Curiosidades del destino
Luego de pelearla con insistencia, pero ya resignado a quedar relegado entre los suplentes, Mauro Boselli partió a fines de julio hacia Estudiantes de La Plata, donde fue recibido con los brazos abiertos.

El delantero surgió de las inferiores de All Boys, pero llegó a Boca a los 12 años. Debutó en Primera en 2003, pero dos años después se fue a probar suerte a España, al Málaga B. De regreso a la Ribera la temporada siguiente, se reencontró con el gran karma de su carrera, el de tener por delante a ese histórico goleador llamado Palermo.

Fue al banco y, cuando le tocó entrar, cumplió con creces. Pero, a sus 23 años, decidió que era hora de tirar la toalla para tener mayores oportunidades en otra vereda. Así fue que pasó a Estudiantes, club que adquirió el 50% de su pase. Hoy es titular, pero seguramente por estas horas estará viendo cómo el capricho del destino le robó sus sueños.

El Coco había agendado su celular
La lista de lamentos concluye en el entrenador de la Selección, Alfio Basile, quien tenía pensado convocar a Palermo para los próximos partidos. Los 34 años del Titán y su traumática experiencia con la camiseta argentina eran detalles menores ante las pruebas de su vigencia implacable.

Aun resistido por muchos hinchas, El Loco seguía siendo una pieza clave en el esquema de Ischia y, en realidad, de cualquiera de los entrenadores que pasaron por el banco de Boca en los últimos años. Sus ganas y el tiempo dirán si puede volver. "Por suerte", dicen algunos, "llegó al récord de Varallo". "Qué lástima que no alcanzó a superarlo", se lamentan otros. Así es Palermo, un "optimista del gol" que puede reaparecer cuando menos se lo espera.

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