
Los organizadores de los Juegos Olímpicos piensan que el clásico Sudamericano podría jugarse en las semifinales y como temen que se desborde de gente, cambiaron de estadio.
El rumor que circuló en el estadio de los Trabajadores de Beijing en la noche del sábado de China fue que si Argentina y Brasil llegan a las semifinales no jugarían en la cancha donde los dirigidos por Sergio Batista superaron a Serbia, pero eso es muy complicado que se concrete.
El programa del fútbol marca que el clásico sudamericano se podría jugar en las semifinales y ese encuentro está previsto que se dispute en el estadio de los Trabajadores de Beijing.
Pero como se trata de un Argentina-Brasil y esa cancha estará desbordada de gente y de medios hoy algunos aseguraron que en ese caso se podría pasar el partido al estadio Olímpico Nacional de Beijing, el "Nido de Pájaros", donde se realizó la ceremonia Inaugural.
Por otra parte, el volante Juan Román Riquelme y los delanteros Sergio Agüero y Ezequiel Lavezzi son los tres jugadores del equipo de Sergio Batista que fueron amonestados en el certamen olímpico y deberán cuidarse de no recibir una amarilla más el sábado que viene ante Holanda, porque si el seleccionado argentino avanza a las semifinales no podrán jugar ese encuentro, que sería ante Brasil.
Las amarillas en el certamen olímpico desaparecerán después de los cuartos de final, porque en la organización no quieren que ningún jugador se pierda el cotejo decisivo por haber recibido dos amonestaciones.
Entonces, Riquelme, Agüero y Lavezzi deberán cuidarse el sábado en Shanghai, porque todo indica que si Argentina avanza se cruzaría en semifinales con Brasil.
Fuente: Télam