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Sabado 28 de Noviembre
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El destino de Racing: sufrir hasta en Córdoba

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Pudo ganar, pero debió conformarse con un empate frente a un débil Belgrano. Todo lo que dejó una noche para el infarto pero, también, para la ilusión de los hinchas de ambos equipos

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Fulero destino tiene Racing, que parece haber nacido para sufrir. La fiesta por mantener la categoría podría haber empezado anoche, en Córdoba, ante un Belgrano mezquino en el primer tiempo pero que, como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, se transformó en otro equipo en el segundo.

Lo que no supieron aprovechar los jugadores de Avellaneda en la primera parte, lo padecieron en la siguiente.

Facundo Sava y sus compañeros tuvieron todo para definir el partido, pero casi mandan al hospital a Juan Manuel Llop, un técnico que no se guardó nada desde el costado del campo de juego. Arengaba a sus muchachos, maldecía al cielo en cada jugada de gol desperdiciada y casi pareció estar para terapia intensiva cuando a poco del final Gigli consiguió el empate. Para no sufrir más, cuando Gustavo Bassi marcó el final fue el primero en enfilar hacia el vestuario.

El fútbol tiene estas cosas, para bien o para mal. Entre las malas, seguro, está la actitud de un Belgrano mezquino por demás durante los 45 minutos iniciales. Quedó claro que cuando un equipo juega, tiene más chances de ganar. Los locales pegaron a mansalva y Bassi permitió todo, hasta un tremendo golpe de Lollo a Yacob en el primer tiempo, en el corazón del área cordobesa. El cambio de actitud en el segundo puso a Racing contra las cuerdas.

Al final fue 1 a 1, con la ilusión de conservar la categoría intacta.

Sava, que hizo un golazo y se perdió otros (como contra Independiente, vale recordar), se quedó corto al término del partido. Dijo que "hay que mejorar algunas cosas". Hubiera sido más directo, o al menos más sincero y realista, decir "hay que mejorar", a secas.

Al Racing versión 2007-2008 le falta mucho para estar a la altura de su historia. Tiene una hinchada que merece otra cosa, no una Promoción que pesará por siempre como una cruz, más allá del resultado final.

Hay que entender al hincha, claro. Cualquiera que conozca sobre la grandeza de Racing podría salir espantado ante este presente, pero es lo que hay y no queda otra que dar apoyo a un equipo que, anoche, dejó todo en la cancha. Tal vez no hubiera terminado tan abajo en la tabla si durante el torneo jugaba como lo hizo ante Belgrano. Pero ya demasiadas angustias cargan por ese lado de Avellaneda como para, encima, revisar el pasado reciente.

Conviene dejar eso para después, cuando se haga el análisis de por qué Racing está donde está. Ahora es tiempo de ilusionarse. Un solo punto separa al equipo de su sueño de quedarse en Primera. A disfrutar, entonces. Soñar no cuesta nada y de pesadillas, los de Racing, saben bastante.

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