El partido de hoy en Santa Fe, a las 16.20, decidirá qué equipo permanece en Primera División y cuál juega la promoción. Nerviosismo, cábalas y pasión tribunera

"Voy a ver el partido en un bar, con mi esposo, mi cuñado y la esposa. Le tengo mucha fe a Racing, hay que ganar o ganar, no hay chances", cuenta María Eugenia Jauregui, 28 años, seguidora de la Academia desde los 15 años.
"Colón va a salir a empatar, está bien. Le tengo confianza al equipo. Me tranquiliza que del otro lado esté Racing, porque está pasando un momento muy malo", opina Jorge Giacobe, 29 años, sabalero por herencia paterna.
Eugenia, como racinguista, está acostumbrada al sufrimiento futbolístico. "Nunca lo vi en la B, y no quiero saber qué se siente jugar la promoción, pero siempre estuvimos cerca del descenso", se resigna.
No tiene cábalas, pero hizo una promesa si su equipo se queda en primera. En la adolescencia iba a la popular con un grupo de amigos, entre los cuales estaba Máximo Kirchner, el hijo presidencial y también fanático hincha.
Eugenia está contenta de que se haya ido Blanquiceleste del gerenciamiento del club y dice que le gusta el "chocho" Llop como técnico, pero se lamenta: "Vino tarde".
La primera vez que vio a Colón, Jorge tenía 12 años. Jugaba contra Almirante Brown, de visitante. Ya sabe lo que es que su equipo esté en la B. "Jorgito" heredó la pasión sabalera de su padre, Jorge Giacobe, conocido consultor de opinión pública.
"El presente de Colón es merecido, no jugó bien, pero mejoro con el turco Mohamed", reconoce. Y también tiene una crítica para su equipo: "Me gustaría que sean más profesionales, qué trabajen", opina.
Jorge está nervioso. Hoy verá el partido en la casa de su suegra, Silvia, y llevará su "kit cábala": camisetas, banderas, gorros, "todos los trapos". Como siempre, llenará el linving de negro y rojo.
Reflexiones finales
Eugenia confía en Racing para hoy, pero no tanto si le toca jugar la promoción: "ahí no le tengo fe, ya es más jodido".
Jorge destaca que si Colón entra en la promoción, podría enfrentarse a su clásico rival, Unión de Santa Fe. "Me gustaría jugar contra Unión, pero podría ser un desastre, por la violencia en el fútbol", analiza.