Pese a estar ligado a la reciente historia argentina y a sus filosos análisis de la realidad, el periodista supo quebrarse por un motivo ajeno a las crónicas desventuras sociales y políticas de nuestro país. Fue en diciembre de 1983

Bernardo Neustadt fue en sus comienzos periodistas deportivo. Conmenzó a trabajar a los 14 años en el diario El Mundo cubriendo entrenamientos, partidos de fútbol y todo lo que se refiera al mundo del deporte.
Su especialidad, o quizá lo que más le gustaba, era el fútbol. Fanático de Racing, nunca dejó su pasión por la Academia de lado. Era un apasionado del club de sus amores, con cartas a los presidentes y apoyo a los planteles incluídos.
Hubo un momento que quedó grabado. Fue el 18 de deciembre de 1983, día que su Racing se fue al descenso. Allí Bernie no pudo aguantar las lágrimas y lloró, por su equipo. El hombre de las entrevistas a los personajes más importantes de las historia de nuestro país, lo desconsoló un descenso, una frustración deportiva. Quizá fueron los recuerdos de los vestuarios, de los entrenamientos que todavía conservaba de sus épocas de periodista deportivo. Pero el hombre lloró.
Los hinchas de Racing jamás van a olvidar esa imagen. El periodista duro e incisivo con lágrimas en los ojos. Racing le robó una lágrima. El destino, extraño e indescifrable, le puso fin a su vida en medio de la crisis más grande de la historia de su equipo. Esta vez las lágrimas quizá fueron poco para el tormento. Por la tarde, su equipo ganó. Quizá en forma de despedida.