19-05-08 | Deportes

La violencia que empaña al Mundial de Sudáfrica

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Borrachos llenos de odio y dispuestos a todo tipo de violencia recorren barrios y edificios en busca de extranjeros, armados con machetes, palos, cuchillos, pistolas e incluso fusiles de asalto Kalashnikov

La violencia que empaña al Mundial de Sudáfrica

En Johannesburgo, centro económico de Sudáfrica, arden las "llamas del odio", como comentó el diario The Star.

Un ambiente de pogromo se extiende por la ciudad y ataca cada vez más rápida y sistemáticamente, y con cada vez más brutalidad. Ya existe el temor a que la violencia se extienda a otras partes del país.

"Como guerrilleros, la turba atacó a extranjeros, desapareció, se reagrupó y volvió a atacar", describió The Star junto a su foto de portada: un hombre quemado hasta la muerte. Al lado del cadáver, las manchas de sangre en los pilares de hormigón, con los que la víctima había sido golpeada previamente. Los medios sudafricanos ya hablan de "anarquía total" y de verdaderas "zonas de guerra".

Eric, un joven de Zimbabwe que vive en el centro de la ciudad, habla de "hordas de zulúes", que están detrás de los ataques. El gobierno, en cambio, presume que se trata de "elementos criminales", que aprovechan la xenofobia para llevar a cabo saqueos y violaciones, y ordenó una investigación.

Un taxista explica al visitante que se trata de una especie de autoprotección, para expulsar a los extranjeros del país: "Roban, son criminales, nos quitan el trabajo y las mujeres y nos matarían si no nos adelantáramos a ellos".

"Hoy conseguiré un arma"
Miles de extranjeros ya fueron expulsados o buscaron refugio en iglesias, centros sociales o comisarías. Otros están escondidos, asustados, y planean su propia defensa, dado que la Policía no controla los excesos.

Ya existen primeros casos de víctimas que se defendieron y se enfrentaron a tiros con sus agresores delante de la Policía. Fiona, una camarera oriunda de Zimbabwe, dice con voz decidida: "Hoy me conseguiré un arma".

Pero tampoco los sudafricanos de las partes más pobres del país son inmunes al odio. Selina, una empleada de limpieza de la provincia de Limpopo, con residencia y trabajo en Johannesburgo, dice asustada: "Golpearon a mi puerta y me preguntaron por qué no me volvía a mi provincia".

Un año antes de las próximas elecciones, los medios se preguntan si el país respetado en todo el mundo por la política de reconciliación de Nelson Mandela se dirige ahora hacia su autodestrucción.

El analista político Cyril Madlala advirtió hoy en el diario Business Day: "Un trato cuidadoso es especialmente importante para KwaZulu-Natal, una provincia con una larga historia de violencia racista y étnica. Las tensiones subliminales entre indios y africanos así como las crecientes rivalidades políticas siguen haciendo necesario un manejo muy cauteloso por parte de los políticos".

En Durban acababa de terminar la mayor feria de turismo de África, INADABA, cuando comenzaron los excesos xenófobos en el barrio de Alexandra de Johannesburgo. Sudáfrica se presentó en la feria como simpático país anfitrión del próximo Mundial de fútbol en 2010. Un caricaturista retomó la imagen y retrató a un sudafricano que le señala la puerta a un extranjero: "Vete, pero vuelve en 2010 y trae a un amigo".
Fuente: DPA
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