El equipo mostró autoridad y venció 3 a 0 al Athletic de Bilbao, aunque aplazó la celebración del título de la Liga debido al triunfo del Villarreal por 1-0 ante Betis

La jornada trigesimocuarta, a cuatro del final, se cerró con la única duda de saber cuándo se proclamará campeón el Real Madrid. Podría ser en la próxima, en el campo del Osasuna, pues le basta con lograr el mismo resultado que consiga el Villarreal ante el Getafe.
El equipo blanco se tomó el encuentro con toda la seriedad que se le pide a un equipo que está cumpliendo los últimos pasos hacia el título. Su despliegue en el campo fue generoso, aunque el Athletic plantó cara en la primera parte.
El Real Madrid apenas tardó 13 minutos en adelantarse y lo hizo gracias al argentino Javier Saviola, la gran sorpresa en la alineación después de más de tres meses sin jugar. Raúl disparó, Armando rechazó y Saviola estuvo más listo que nadie para empujar el balón a la red. Fue el gol de toda la vida del argentino, que jugó muy bien.
El encuentro pudo cambiar a los 35 minutos, pues el Athletic tuvo un penal a favor, pero Iker Casillas rechazó el lanzamiento de Garmendia. El portero blanco hizo no mjenos de cuatro intervenciones prodigiosas.
El Real Madrid sentenció a los 74 minutos, con la actuación de sus dos recambios en la segunda parte. Gonzalo Higuaín progresó por la banda derecha, vio el desmarque de Arjen Robben y el holandés empujó desde cerca.
La goleada quedó servida dos minutos después, gracias a un contraataque culminado por Higuaín sin nervios. El estadio Santiago Bernabéu se vistió de fiesta y despidió a sus jugadores al grito de "campeones, campeones". Parece que sólo es cuestión de tiempo, quizá la próxima semana.