El conjunto santafesino realizaba una mala campaña y el promedio del descenso apremiaba. Se tuvo que ir Leonardo Astrada y con la llegada del nuevo entrenador todo cambió de manera increíble

Si bien el objetivo es sumar puntos para escapar a los peligros de la pérdida de categoría, lo que llama la atención es que Colón de Santa Fe es otro equipo desde que Antonio Mohamed asumió, hace cuatro fechas, como su entrenador.
Estaba de viaje por Asia cuando le ofrecieron hacerse cargo del equipo y en un acuerdo relámpago con sus dirigentes agarró un fierro demasiado caliente.
Y desde que lo hizo, un empate y tres victorias (una de ellas nada menos que ante Independiente) consolidaron su proyecto de trabajo que, dicho sea de paso, interesa en todos los ámbitos. A punto tal que no sólo se fue de Huracán con una buena campaña, sino que también era el candidato ideal de la AFA para que se haga cargo del fútbol juvenil de la Selección.
A Colón lo agarró demasiado mal parado. El plantel estaba angustiado porque los resultados no se daban a pesar de contar con un buen entrenador como Leonardo Astrada y, encima, el promedio del descenso acosaba por demás. Ahora, los resultados le dieron un poco más de aire, pero se sabe que hay que seguir remando.
Un equipo sin resultados ni esperanza
Cuando Mohamed asumió la dirección técnica, el conjunto tenía cinco derrotas, un empate y un solo triunfo.
El campeonato lo había comenzado perdiendo 4 a 3 con Vélez en Liniers; en la segunda jornada se recuperó como local al vencer a Arsenal 3 a 0; en la tercera fue goleado como visitante de Lanús por 5 a 1 y este resultado hacía preveer que la continuidad de Astrada comenzaba a depender de un milagro. En la cuarta presentación, y como local, su verdugo fue Tigre, que se impuso 2 a 1. Un empate 0 a 0 ante Central no sirvió de mucho y menos todavía cuando en la sexta jornada cayó como local ante Argentinos por 1 a 0. Ese fue el último encuentro dirigido por Astrada.
Ramón Mántaras dirigió al equipo que perdió 2 a 1 con Boca en La Bombonera y desde entonces se inició el ciclo de Mohamed, en el que se logró cambiar la cara y el ánimo.
La igualdad sin goles ante Gimnasia y Esgrima La Plata, por la octava fecha, marcó el debut del Turco. El empate fue un aliciente, más allá de que se jugó en Santa Fe, debido a que el conjunto no venía nada bien.
Pero lo interesante vino después, cuando en sus tres presentaciones hasta hoy ganó todos los partidos. Primero fue el 3 a 1 ante Independiente, en cancha de Racing. Luego, un 1 a 0 ante Huracán, en Santa Fe; y este fin de semana un 2 a 1 ante San Martín, nada menos que en San Juan.
Ganar en esa provincia ante un rival seriamente comprometido por el descenso habla a las claras de que Colón puede dar todavía mucho más.
Los números
Colón, que el sábado visitará en Bahía Blanca a Olimpo, se encuentra en el undécimo lugar de la tabla de posiciones, con 14 unidades. Dicha ubicación la comparte con Huracán y Argentinos.
La balanza no le es favorable en líneas generales si se tiene en cuenta que perdió 5 partidos sobre 11 disputados. Pero sí es buena la tendencia, si se analiza que en sus últimas cuatro presentaciones sumó tres victorias y un empate. En todo el torneo sumó cuatro victorias y empató dos veces.
Tiene 15 goles a favor y 16 en contra. Sus goleadores son Martín Cardetti, Darío Gandín y César González, todos con 3 tantos convertidos. De todos sus tantos, sólo uno fue de penal: el que le anotó Gandín a Tigre, en la cuarta fecha.
Pero lo importante de Colón es que de la mano de Antonio Mohamed parece haber encontrado el rumbo que creía perdido. No era eso. Sólo se trataba de encontrar al verdadero timonel. Y parece que lo encontró.