El Valencia se redimió hoy de su calamitosa temporada al adjudicarse la Copa del Rey tras vencer en la final al Getafe por 3-1

Los goles del Valencia en el estadio Vicente Calderón de Madrid fueron marcados por Juan Manuel Mata, Alexis y Fernando Morientes, mientras que para el Getafe descontó Esteban Granero de penal. Es el séptimo título de Copa para el Valencia, que se asegura además una plaza en la próxima Copa de la UEFA.
Después de crisis institucionales, destituciones de técnicos y problemas de vestuario, con tres de los jugadores más veteranos apartados del equipo, la Copa llega a Valencia como un bálsamo para las heridas. El Getafe, por el contrario, cierra una semana para el olvido.
El conjunto "azulón" salió al campo agarrotado, víctima aún del "síndrome Bayern de Múnich", y en diez minutos se encontró con el partido muy cuesta arriba.
Apenas una semana antes, el Getafe vivió en su estadio una tragedia deportiva. Después de jugar prácticamente todo el partido con diez jugadores, el Getafe perdió la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la UEFA ante el gigante alemán después de encajar dos goles en los últimos cinco minutos de la prórroga.
La pregunta era si el conjunto dirigido por Michael Laudrup sería capaz de sobreponerse a semejante mazazo psicológico para imponerse en una final de Copa que ya perdió el año pasado, por 1-0 ante el Sevilla. Y la respuesta parecía ser no.
En apenas dos fogonazos, cuando el partido apenas acababa de nacer, el Valencia había hecho ya su trabajo. Primero fue una combinación entre David Villa y Silva, los dos hombres más talentosos del conjunto "che", que terminó con un centro medido del zurdo a la cabeza de Mata. Después, un nuevo balón de Silva, esta vez botado desde el corner, lo remató Alexis sin oposición.
Quedaban 80 minutos de partido, pero el Valencia decidió darle el balón al rival y jugar a lo que mejor sabe, la contra. El "Geta" estaba aturdido, pero no le pareció mal trato. Manejar la pelota es lo que le gusta y que mejor manera de recuperar la cordura que devolver el partido a su ser natural.
Las opciones claras no llegaban, pero el Valencia estaba metido en su campo y el juego discurría cerca del área de Timo Hildebrand. Era cuestión de perseverar. Al filo del descanso, un centro desde la izquierda le cayó en los pies al rumano Cosmin Contra, que recortó hacia fuera para encontrarse con la pierna del italiano Moretti. Al suelo y penal, aunque con algo de retardo.
El árbitro no lo señaló, sino que fue su auxiliar en la banda, que tuvo que escuchar estoico los reproches de todo el equipo valencianista. Granero no desaprovechó la oportunidad y puso emoción al encuentro para los segundos 45 minutos.
El Getafe adelantó las líneas en la segunda mitad y el choque ganó en dinamismo. Laudrup tenía que arriesgar, pero eso es muy peligroso cuando en la delantera rival juega un hombre como Villa. El atacante español tuvo el tercero de su equipo en dos contragolpes mortíferos.
El primero lo lanzó fuera y el segundo, después de un recorte frente al área chica, lo sacó Ustari con mano veloz.
El Valencia no está para desaprovechar ocasiones. El equipo de Koeman transita con más pena que gloria por la Liga española, donde su posición es comprometida, a cinco puntos del descenso, y está muy lejos de ser el bloque sólido de sus años de éxitos.
El Valencia sufre con el balón en los pies y también sin él, así que se dedicó a guarecerse lo mejor posible y dejar pasar el tiempo con la esperanza de que el Getafe no acertara. Y no acertaba.
Granero lanzó un disparo al larguero desde fuera del área y Hildebrand detuvo con apuros un par de balones colgados al área, pero confrontado con la pesadilla de una nueva derrota, el Getafe no consiguió abrirse camino hasta el empate.
Tanto fue así, que a falta de menos de diez minutos para el final, Morientes mató el partido. Baraja lanzó con fuerza una falta lejana que no parecía peligrosa, pero Ustari no atrapó el balón y su despeje llegó a la zona del delantero español, que cabeceó a la red y la redención.