Los equipos argentinos afrontan partidos claves en la Libertadores y comienzan a especular sobre hasta dónde pueden llegar sin descuidar ninguno de los dos torneos. ¿Se desvaloriza el campeonato local? Encuesta

"Hay plantel para pelear las dos cosas, creo que podemos afrontar todo lo que juguemos", dice un entonado Matías Abelairas, tal vez contagiado por el entusiasmo que le genera este River puntero del Clausura y con un pie en los octavos de final de la Copa Libertadores.
"¿Qué equipo no está al límite?", se pregunta Carlos Ischia al ser consultado sobre el físico de sus dirigidos por disputar Copa y Clausura. Y agrega: "No es fácil jugar en los dos frentes, a todos los equipos les cuesta. Y va a ser más complicado en la etapa que viene, desde octavos, donde se darán seis semanas consecutivas jugando miércoles y domingo. Es una batalla complicada. Creo que con otra programación, con otro fixture, se podría jugar tranquilamente las dos cosas".
Al jugador de River lo mueve no sólo el buen presente del equipo sino también, tal vez, el saber que a su juventud tiene cuerda para rato y que todavía no ha llegado el momento del cansancio, cuando las piernas pesan.
El entrenador de Boca, en cambio, se queja -en declaraciones que reproduce Diario Popular- de que "es complicado" enfrentar a los equipos que sólo disputan un torneo (Newell's, el próximo sábado), ya que "tienen más tiempo para trabajar no sólo en lo físico sino en lo táctico, porque no viajan".
Aunque no lo parezca, River y Boca viven en el mismo planeta, al igual que San Lorenzo, Lanús y Estudiantes, los otros equipos con chances de seguir en la Libertadores. El primer caído fue Arsenal, que con un plantel más corto y la obligación de jugar un repechaje para entrar a la Copa sufrió y mucho el ritmo: basta recordar las (sorprendentes) goleadas recibidas en Brasil y Ecuador, 6-0 ante Fluminense y 6-1 ante la Liga de Quito, respectivamente.
La realidad y la historia del fútbol argentino marcan que hasta el momento ha sido imposible ganar los dos torneos en un mismo semestre. Ni el poderoso Vélez de Carlos Bianchi, ni el propio Virrey durante su incursión por La Boca ni el River de Ramón Díaz. Ninguno de ellos lo logró.
Hagamos un repaso de estos tres equipos, quizá los más recordados de las últimas dos décadas. En 1994, Vélez rompió el cerco y se hizo fama internacional luego de la consagración en la Copa Libertadores. Simultáneamente, terminó antepenúltimo en el Clausura
Al River de Ramón no le fue mucho mejor en 1996. El sueño de conquistar por segunda vez América se hizo realidad a costa de rifar su suerte en el campeonato local: quedó decimocuarto en un certamen que además quedó en el recuerdo por la goleada recibida en la Bombonera (4-1).
El caso de Boca pinta el cuadro de cuerpo entero, porque fue campeón de la Copa en cuatro oportunidades durante la última década y nunca pudo conjugar ese éxito internacional con uno nacional. Fue séptimo, tercero, y dos veces segundo en los Clausura 2000, 2001, 2003 y 2007, respectivamente.
No es mera coincidencia que Boca haya ganado el primer torneo del año (Clausura) en 1999 y 2006, justamente los años en los que no disputó la Copa Libertadores.
Casualmente un equipo "chico" fue el que más lejos llegó en los dos frentes. Fue el Newell's de Marcelo Bielsa, que en 1992 ganó el torneo local y luego cayó en la final (y por penales) de la Copa ante el histórico San Pablo de Telé Santana.
La realidad, hoy
River y Estudiantes son los equipos más consolidados en este aspecto. Los de Diego Simeone tienen un pie en octavos en la Copa y marchan primeros en el torneo local. Los de Roberto Sensini lideran su grupo y escoltan al anterior en el fútbol doméstico. En ninguno de los dos casos (y sobre todo en el primero) se habla de prioridades. Por ahora todo es mirar hacia adelante.
Boca padeció el desgaste con muchas lesiones, entre las que se destaca la de Juan Román Riquelme, que volverá para el partido más importante del semestre, el que jugará ante Unión Maracaibo y decidirá si continúa o no en el torneo continental. El Clausura lo tiene en el pelotón de candidatos, pero le bajaría la prioridad si consigue la clasificación la semana que viene.
San Lorenzo recién ahora está entrando en ritmo luego de un pésimo arranque de temporada, con tres derrotas en el campeonato y un punto sobre seis en la Copa. Ahora se acomodó en ambos frentes pero la remontada puede durar poco y todo indica que deberá decidirse por uno de los dos torneos. En ese caso será la Libertadores, sin dudas.
Por último, el campeón vigente del fútbol argentino. Al igual que Boca, Lanús puso una enfermería desde que arrancó la temporada. Está casi descartado para revalidar el título a nivel nacional y en la Copa todavía puede seguir, aunque su imagen no es la del año pasado.
Las (cada vez más) cortas pretemporadas y la mala diagramación de los campeonatos sudamericanos son las principales causas de este fenómeno. Entre las consecuencias se destaca la devaluación del torneo local, por la sencilla razón de que, a la hora de decidir, los equipos suelen jugar todas sus fichas a la Copa. De cualquier manera, este es el panorama que impide -aun a los clubes mejor reforzados- la posibilidad de festejar por partida doble.