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Miercoles 2 de Diciembre
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En Chile, meten al perro en todos lados posibles

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La tumba de Ron, el can que mordió a Navarro Montoya durante los incidentes entre Colo Colo y Boca en 1991, es visitada por una gran cantidad de gente. La lápida que le dedicaron es imperdible

A once años de su muerte, el animal sigue siendo recordado por los trasandinos; a punto tal que en su tumba se lee un contundente: "Aquí yace el noble ovejero alemán, baluarte de su raza y ejemplo para la especie humana".

Y a la lápida, según describe la nota del diario mendocino Uno (la foto que ilustra esta nota es gentileza de ese medio), no le faltan flores ni visitantes.

El perro se hizo famoso hace ya 17 años, cuando atacó –durante un caliente partido de semifinal de Copa Libertadores- en el glúteo derecho a quien entonces era el arquero titular de Boca.

Los restos de Ron se encuentran en un cementerio canino ubicado al pie de un cerro, en Santiago de Chile, la misma ciudad en que ocurrieron los hechos, el 22 de mayo de 1991.

"Fue un perrito alegre y juguetón", recuerda años después su instructor.

Ron formaba parte de las formaciones caninas de los carabineros y al momento de aquel hecho tenía sólo cuatro años.

Por su parte, el comandante Guillermo Benítez, jefe de la Escuela de Adiestramiento Canino, quien se encontraba esa noche en el estadio, describió lo sucedido con Ron al sostener que "lo que pasa es que el guía cuando ve un problema 'deja' al perro, que es soltarlo un poco para que esté atento. Y eso hizo el cabo Veloso. Justo ahí Navarro Montoya se le acerca a Ron y... fue una golosina para él, pues se le tiró de inmediato".

Ron murió el 10 de diciembre de 1997
como consecuencia de las heridas sufridas durante un accidente en un entrenamiento.

El perro tiene, de todos modos, su propio monumento y cada 22 de mayo los hinchas del Colo Colo suelen visitar su tumba.

Pero por lo visto, su fama no sólo trascendió al tiempo. Si no también a la frontera entre la Argentina y Chile.

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