23-02-08 | Deportes

Calleri aguó la fiesta y la lluvia salvó a David

Agrandar letraAchicar letraTamaño
Votá 0 votos
Tres argentinos y un italiano jugarán las semifinales del ATP de Buenos Aires. Faltó que ganara El Gordo para cerrar un día histórico. Nalbandian sufrió para pasar y chocará con Chela. Acasuso va con Volandri

Calleri aguó la fiesta y la lluvia salvó a David

¿A quién se le habrá ocurrido afirmar que los días de lluvia son, por definición, "feos"? La jornada de los chaparrones intermitentes les habrá valido un dolor de cabeza a los organizadores del ATP de Buenos Aires, sí, pero vaya si lo disfrutaron quienes se acercaron al BALTC para ver, a lo largo de casi doce horas, tres triunfos argentinos en cuatro partidos.

No se pudo repetir la esperada historia de Hamburgo 2003, cuando cuatro tenistas de nuestro país se adueñaron de las semifinales del torneo. Sin embargo, el hecho de que uno de ellos –David Nalbandian o Juan Ignacio Chela- tenga un lugar asegurado en el partido decisivo, y que el de mejor rendimiento durante la semana –José Acasuso-, busque la misma instancia, pinta un panorama más que positivo.

Una vez más la nota la dio Nalbandian con el mejor partido de la jornada. Tal vez no fue tan bueno técnicamente como el que disputó con Fabio Fognini en segunda ronda, pero a falta de condiciones externas favorables –lluvia y, por lo tanto, cancha pesada-, el choque fue emotivo, como si se tratara de una final.

Con la presencia de Diego Maradona en uno de los palcos, el argentino construyó su victoria a base de experiencia, paciencia y, por qué no, una importante cuota de buena suerte. Fue Potito Starace quien golpeó primero, cuando quebró el saque de David en el quinto game. El cordobés igualó recién en el octavo y minutos después llegó la primera interrupción por lluvia.

Tras casi media hora de espera, los dos jugadores volvieron a la cancha. Al italiano le cayó mejor el parate y quebró rápidamente. Luego ratificó el break y se llevó el primer parcial por 6-4. Parecía que las cosas seguirían por el mismo carril en el set siguiente, sobre todo cuando Starace rompió el saque de Nalbandian en el primer juego. Fue cuando sonó la campana. En el rincón de David se gestionaba un cambio de papeles.

Para ser sinceros, si se trató de un plan no fue otra cosa que el guión de una película berreta, poco creíble. De otro modo, Nalbandian no hubiera esperado, cual boxeador que tambalea en el ring mientras prepara su mejor golpe, hasta el octavo game, o sea casi hasta el minuto final, para recuperarse. De cualquier manera, el máximo favorito al título en Buenos Aires lo consiguió, estiró la definición al tie break y allí se impuso por 7-5, para trasladar la tensión y la incertidumbre hasta el tercer set. Cualquiera diría que, sin ese chaparrón, el resultado habría sido muy diferente.

Un Maradona cada vez más desbordado era cómplice de algunos exabruptos de David, quien al igual que en el encuentro de segunda ronda increpaba a los jueces y exteriorizaba su ira cuando las cosas no le salían. A su vez, el juez de línea le informaba al umpire de las actitudes del ex futbolista y Starace se quejaba de que Nalbandian recibía indicaciones de su equipo, hecho que está prohibido por las absurdas leyes de la ATP. Si se le suma el constante bullicio del público, ansioso porque el cordobés se reencontrara con su juego, el Court Central era una caldera.

Dentro de la cancha, el unquillense tomó la iniciativa al quedarse con el servicio de Starace en el quinto game. En el juego siguiente sufrió para ratificarlo y hasta convirtió tres doble faltas. Luego llegó otro quiebre y se puso 5-2. Sacó para partido pero no lo aprovechó y entonces el cierre se estiró aún más. Tanto que, con un match point a favor, rompió un encordado y desperdició una chance. Pero llegó al fin. Fue 6-4 y se ajustó más con la paridad en el juego.

“Las condiciones son las peores para mí, porque la bola no me corre. Gané con el corazón y con el apoyo de la gente, que se bancó la lluvia y se quedó hasta el final. Gracias a ellos”, fueron sus palabras a la hora de hablar para la televisión. La fortuna esta vez estuvo de su lado.

Diez horas antes…
El misionero fue el encargado de abrir la jornada de ayer. Arrancó pesado y eso que el día –mucho menos caluroso que los anteriores- ofrecía las condiciones para ver buen tenis. Esto no quiere decir que el partido contra Igor Andreev haya sido malo ni mucho menos. Lo cierto es que a Acasuso le costó un poco más entrar en ritmo y cedió el primer parcial por 6-3.

Desde ahí, el ruso tiró por la borda todo lo cosechado. Expuso cada una de sus cualidades –buena muñeca, revés exquisito, cambio de ritmo- y a la vez abusó de los errores no forzados. Tal es así que, sin mucho más argumentos que la paciencia, el argentino se llevó el segundo parcial por un comodísimo 6-1. En el tercero la historia fue parecida. Aun con escasa efectividad, Chucho quebró dos veces (sobre seis posibles), se aferró a su saque y asunto liquidado: 6-3.

Ahora jugará con Filippo Volandri, el italiano que se coló en unas semifinales que pintaban para celeste y blanco de punta a punta. Lo logró tras derrotar a Agustín Calleri por un doble 6-4. El partido se resume en la nula efectividad del argentino a la hora de los quiebres.

Los números son para lamentar: Volandri concretó dos de las cuatro oportunidades de las que dispuso, mientras que El Gordo no aprovechó ninguna de las once que se le presentaron, incluidas tres consecutivas en un mismo game. “Hoy no ligué, me sentí en mi mejor día jugando tenis pero no tuve suerte. Si concretaba dos o tres de los break points que tuve creo que ganaba”, explicó, todavía con bronca, luego del partido.

El broche lo puso El Flaco
En el último turno, pasada la medianoche, a Chela se le simplificó todo cuando el español Nicolás Almagro, uno de los grandes candidatos, pidió la primera intervención médica luego de perder su saque. La lesión lo sacó prácticamente del partido. El de Ciudad Evita se llevó el primer parcial por 6-3 y cuando estaba 2-1 y break arriba en el segundo parcial lo ganó por abandono de su rival.

Así, con tres semifinalistas argentinos comenzará a definirse el torneo más importante que se disputa en el país. El pronóstico del tiempo no anuncia mejorías, aunque nadie puede decir todo está mal cuando llueve en Buenos Aires.
Posteá tu comentario