21-02-08 | Deportes

En un partido caliente, David salvó el torneo

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Con los número dos y tres del certamen eliminados, el máximo favorito no podía quedar también en el camino. Nalbandian sufrió, se fastidió con el árbitro y por momentos se lució. Derrotó a Fabio Fognini en tres sets

En un partido caliente, David salvó el torneo

Una derrota de David Nalbandian hubiese significado decepción en los aficionados y de veras que estuvo cerca de concretarse. El máximo favorito al título se encontró con un rival, Fabio Fognini (20 años), que no deja de transmitir ese alivio de pensar que en el circuito habrá recambio de talentos constante. Pero los anfitriones no querían saber nada con que este joven italiano diera el gran golpe en el último turno del Court Central del BALTC.

El partido arrancó parejo y parejo fue hasta que terminó, dos horas y media más tarde. David se mostró sólido y una vez más dio la sensación de que el polvo de ladrillo -la superficie que más lo incomoda- podía pintarse de azul y hacer de cuenta que estaba desplazándose sobre cemento -la que mejor le cae-.

Fognini, por su parte, no hizo más que ratificar todo lo que expuso en los últimos tiempos. Incluido en Buenos Aires 2006, donde con apenas 18 años le había hecho un partidazo a Carlos Moyá, a la postre campeón de esa edición.

El primer golpe lo dio el argentino, que le robó el servicio a su rival para colocarse 4-3. Y luego 5-3 pero no, el italiano no se rindió y en el momento en que Nalbandian bajó la guardia (una extraña doble falta, por ejemplo) recuperó el break. Y después 5-5. David se enojó, apretó el acelerador y nuevamente se puso arriba con el saque. Sin embargo, como para empezar a demostrar que en adelante nada iba a ser casual, con dos devoluciones sobresalientes, un winner y una doble falta del cordobés, Fognini quebró y estiró el partido hasta el tie break.

A partir de ahí cambió todo. Alguien le puso la tapa al cielo abierto de La Catedral del Tenis y la olla comenzó a levantar temperatura.
Nalbandian al saque, 6-4 en el marcador, o sea set point. Un smash a su favor tan fácil como un penal sin arquero tocó la línea casi con la sombra de la pelota. Fognini la devolvió como pudo y el unquillense, ahora sí, remató la jugada. Pero el juez la había cantado mala desde el principio y, con el número 11 del mundo ya en su silla, descansando, determinó jugar el punto de nuevo. El grosero error no tenía vuelta atrás.

David lanzó la diatriba más espesa de la tarde y el ambiente se caldeó. Y empeoró cuando el italiano logró el mini-quiebre y pasó a disponer de dos servicios con el marcador 5-6. Por suerte para el partido, Nalbandian ganó el siguiente punto y se llevó el set. "La c… de tu madre, la c… de tu madre", repitió con vehemencia y en dirección al juez que, consciente de su macana, ni siquiera lo advirtió.

En el segundo set, y al igual que en el parcial anterior, el primer quiebre llegó en el famoso séptimo game. La diferencia fue que esta vez lo consiguió Fognini, que no bajó un ápice de su nivel. Tampoco Nalbandian, que simplemente se vio desgastado por un rival que le devolvía todo lo que le tiraba. El italiano sostuvo y llegó al momento de sacar para el set (5-4). Si podía suceder algo realmente inoportuno, eso era otra equivocación del juez de silla.

Y sucedió nomás. El hombre cantó mala una devolución de David que había sido tan buena y más clara que la del set anterior. Discusión, que sí, que no… a jugar de nuevo el punto. El joven mantuvo su servicio y obligó a disputar una tercera manga. La efervescencia del unquillense ya colgaba de la luna llena que custodiaba Buenos Aires. Entonces, más insultos y ahora sí, un warning (advertencia) para él. Durante el descanso hubo charla entre el juez y David, que terminó dirigiéndose a la línea de base para comenzar el set decisivo mientras blasfemaba un "nunca visto".

Fognini, en cambio, jamás perdió la compostura. Y nuevamente tomó la delantera al romper el servicio del dueño de casa. Fue en el tercer game. Lo ratificó y se puso 3-1 arriba. Era el peor momento de Nalbandian en el partido.

Por suerte el lavado de cara llegó a tiempo y David quebró para igualar en tres. Desde ese momento el control fue suyo: al cabo de un cuarto de hora se encontró sacando 5-3 para el pase a cuartos de final, luego del mejor game del (hasta ahora) mejor partido del torneo. Lo ganó nomás. 7-6, 4-6 y 6-3. Lo gritó con alma y vida. No era para menos. Las cosas volvían a estar en su lugar y la temperatura empezaba a bajar.
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