Bellas mujeres, competición de primer nivel y
poco público en las tribunas. A horas del comienzo de la Fed Cup, Argentina recibirá a Austria en un estadio semivacío. La opinión del capitán del equipo nacional

Cuando faltan horas para el inicio de la serie de Fed Cup que enfrentará a los equipos de Argentina y Austria, las expectativas de los organizadores sobre la cantidad de público que llegará hasta el Parque Roca no son las mejores, aun cuando no se cobrará entrada y la gente puede acercarse con apenas un alimento no perecedero en mano que será destinado a la fundación Los Piletones, el comedor de Margarita Barrientos ubicado en la zona de Villa Soldati.
Tradicionalmente, la Ciudad le ha dado la espalda al tenis femenino, con obvias excepciones como los días en que Gabriela Sabatini paseaba su talento por estas tierras. Con el tiempo, su nombre sirvió (y sigue sirviendo) de base para la aparición de varias camadas de jugadoras, pero nunca, o casi nunca, se expresó en el interés del público porteño por acompañarlas ni en los torneos convencionales ni en las series de la Copa Federación, símil de la Davis.
Precisamente en los "Mundiales" masculinos la tendencia ha sido, sin más, la opuesta. Si el paradigma sin después de las chicas fue Gaby, en el caso de los hombres la figura a seguir fue Guillermo Vilas, con la diferencia de que en este caso sí hubo futuro en cuanto a expectativas de la gente, que se decidió por ellos a la hora de ir a ver tenis.
Lo demuestra cada serie de Copa Davis que se disputa en el país. En el Lawn Tennis o en el Parque Roca, como sucede desde hace tres años. Para recibir a Gran Bretaña habrá un lleno total en las tribunas: al día de hoy, cuando falta más de una semana para el comienzo de la acción, se lleva vendido el 60% de las ubicaciones, con un promedio de 700 tickets individuales por día y a precios que van hasta los $370.
En cambio para la Fed Cup, que dará inicio hoy, se sabe que el Parque Roca, con capacidad para 15 mil personas, quedará excesivamente grande. La pregunta que surgió enseguida fue: ¿por qué se movió la sede si Córdoba fue un éxito en 2007? La respuesta de los organizadores a Infobae.com apunta a una cuestión económica y estructural, porque, según ellos, "con la cercanía de las dos fechas (Fed Cup y Davis) no tiene sentido andar moviendo gente en dos lugares diferentes".
"Calculá que cuando está terminando la Fed ya están llegando los jugadores británicos, y hay que atenderlos y trasladarse y todo eso requiere mucho gasto en movilidad. Es decir, se trabaja con el mismo equipo de gente ya que ambos eventos se desarrollarán en el Parque Roca ", indican.
Desde adentro
Por todo lo anterior, Ricardo Rivera, capitán del equipo argentino, suele tener mucho menos espacio en los medios de comunicación y en la memoria de la gente que Alberto Mancini, por caso. Incluso siendo que ocupa el cargo desde hace nueve años.
"Sería bueno jugar con mucho público. Si hay gente, mejor. Pasa que también el estadio es muy grande y eso no ayuda", le dice el coach a este medio.
A la hora de encontrar el porqué, Rivera supone que las chicas generan menos atracción porque "no son tan populares como los varones". "Eso hace que venga menos gente. Nalbandian es top ten y entonces tiene mucha gente alrededor. Si nosotros tuviéramos una campeona del mundo
", desliza.
De todos modos, el capitán, que no podrá contar con las principales figuras Gisela Dulko y Clarisa Fernández se bajaron por lesión-, aclara que la situación no cambia: "No nos quita presión. Nosotros encaramos los partidos con la misma intensidad y los salimos a ganar a todos independientemente de si hay gente o no".
Una cuestión genérica
Quitando, tal vez, los torneos de Grand Slam, cuya organización intercala partidos de varones y mujeres en las principales canchas, el mundo del tenis también suele recibir con mucho más entusiasmo a los hombres.
Las excepciones, nuevamente, se encuentran en el primer nivel con Justine Henin como principal exponente; en jugadoras marketineras como las hermanas Williams y en bellezas como la rusa Maria Sharapova.
El favoritismo por ellos es tal que históricamente se manifestó incluso dentro de las propias organizaciones, que premiaron siempre con más dinero a los hombres que a las mujeres. Al respecto, Sharapova encabezó una pelea para que la tendencia se revirtiera y se alcanzara la ideal igualdad que no ofrecían todos los torneos. En su edición 2007, Wimbledon anunció el esperado cambio.