15-01-08 | Deportes

Dos tipos sueltos en la cancha y atados a la pelota

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Sergio Agüero y Carlos Tevez, la rompen en los estadios más importantes del mundo. Uno en España, en Inglaterra el otro. Ya no son promesas sino, simplemente, dos artistas de los pies

Dos tipos sueltos en la cancha y atados a la pelota

Sacando a Lionel Messi –consagrado hace tiempo e, inclusive, antes de tiempo-, Sergio Agüero y Carlos Tevez la rompen. La rompen, la descosen, la tienen atada a los pies. El ex Independiente brilla en el Atlético de Madrid, donde ya se puso a la gente en el bolsillo y él, en el corazón de cada hincha. Tevez, por su parte, es Apache hasta en Inglaterra y el Manchester no es el mismo sin él, como tampoco lo fue en su momento el West Ham o, más atrás, Boca.

El Kun hizo este fin de semana el único tanto con el que el Atlético se impuso ante el Valencia y lleva ahora 9 goles en la Liga y el equipo se acomoda en el tercer lugar, detrás del Barcelona y el Real Madrid, cómodo líder.

Javier Aguirre, el técnico mexicano que lo dirige, comenzó a trabajar con cautela cuando llegó al equipo proveniente de Independiente.

La gente lo pedía, lo veía como el salvador y no toleraba que se quedara en el banco. Pero el entrenador lo fue llevando de a poco y quedó claro que tuvo razón.

El Kun hizo en su momento un gol con la mano que le sirvió para meterse a la gente en el bolsillo con su picardía y repitió, como en sus iniciales tiempos de Avellaneda, otros que fueron memorables. Su cara de pibe de potrero y su juego endiablado justifica su patente de corso, de ídolo.

No es menos lo que se puede decir de Tevez. Boca fue una prueba superada cuando llegó al Cortinthians y tuvo problemas, pero la historia, en su caso, contó con un final feliz. Fue ídolo y campeón en Brasil y salvador del West Ham después.

El club le quedaba chico y pasó al Manchester, donde hizo una sociedad increíble con Cristiano Ronaldo. Este fin de semana anotó dos goles en el 6-0 del Manchester ante el Newcastle y, se sabe, tiene cuerda para rato. En tanto, los hinchas de su equipo corean "argentino argentino" en un lugar impensado: las canchas inglesas.

La Selección argentina deberá tener un lugar fijo para ellos, se sabe. Pero ese será un dolor de cabeza para Alfio Basile, quien deberá resolver semejante dilema.

Lo único negativo que tienen ambos es que, tal como sucede con las grandes figuras de nuestro fútbol, es que sólo las podemos disfrutar como promesas: siempre se reciben de poetas de los pies en las canchas extranjeras.
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