Considerado uno de los mejores deportistas de todos los tiempos en nuestro país, en diálogo con Infobae.com desfilaron recuerdos y enseñanzas. El video de la charla
Advertencia: el golfista cuya entrevista vamos a reflejar a continuación está considerado entre los más grandes de la historia del deporte argentino. Roberto De Vicenzo no tiene nada que envidiarle, en cuanto a grandeza, a Diego Maradona, Guillermo Vilas, Juan Manuel Fangio, Carlos Monzón y, desde los últimos tiempos, a Emanuel Ginóbili.
De Vicenzo es, para muchos, el fiel reflejo del jugador de golf. Nació el 14 de abril de 1923 en Chilavert, provincia de Buenos Aires. Con el correr de los años, y de los triunfos, mantuvo la humildad de nacimiento. La misma que siguió llevando con el incremento de importantes logros deportivos que le permitieron recorrer el mundo y ser un gran referente del golf de todos los tiempos.
Fue el gran protagonista de nuestro país al conquistar el Abierto Británico (tenía 44 años, en 1967) e integrar el Salón de la Fama del Golf Mundial. "Ganar el Abierto Británico fue uno de los momentos más felices de mi carrera deportiva", le dijo a Infobae.com.
"De Vicenzo es muy recordado por un grave error que cometió en el Masters de 1968. Al finalizar el torneo anotó en su scorecard una cantidad de puntos más alta de la que realmente tenía. El error se produjo con la puntuación del hoyo 17, en el cual colocó un par 4 cuando en realidad estableció un birdie 3. Como en las reglas del golf se acepta la puntuación escrita por el golfista, y no importa si se produjo una equivocación, De Vicenzo terminó perdiendo un torneo que había ganado legítimamente. En el desempate, Bob Goalby se adjudicó el Abierto. Cuando el argentino se enteró del error que cometió, sólo pudo expresar una simple frase, la cual quedó para la historia: 'Qué estúpido que soy'", recuerda la enciclopedia web Wikipedia.
Consultado sobre este tema, De Vicenzo sostuvo ante Infobae que "sin dudas, se trató del momento más triste de mi carrera deportiva".
La entrevista
-Ha recorrido un largo, larguísimo, camino
-Hice una carrera demasiado larga, porque comencé en el '38 y terminé en el '94. El balance que puedo hacer es interminable. Jugué durante 50 años con los mejores del golf, lo que me dio prestigio y mucho trabajo, porque debí viajar muchísimo, tal como hacen ahora los jugadores. Pero a diferencia de entonces, todo cambió, porque el viaje que antes duraba tres días ahora dura 3 horas.
-¿Lo mejor que le ha dado el golf?
-Las relaciones humanas conseguidas, tanto a nivel nacional como internacional, gracias al deporte.
-¿Qué es el golf en su vida?
-El golf es mi vida, fue mi vida. Estuve y estoy ligado a él, a ciertos pequeños compromisos, a pesar de mi edad. Sigo ligado al ambiente, sigo los torneos, sigo a los nuevos jugadores y todavía tengo cierta viveza interna que me ayuda a estar viendo mucho golf y sintiendo la alegría de que los argentinos se destaquen en todas partes del mundo.
-¿Qué enseña el golf en general?
-El golf es un placer jugarlo. Caminás en un césped tremendo, no competís directamente con tu contrario sino contra la cancha. Es una diversión. Y no lo hacés como querés, sino cómo podés, que es distinto. Nunca se puede hacer todo cómo uno quiere. Es parte de la vida. El golf te enseña muchas cosas. Te enseña a andar por el buen camino, que es el medio de la cancha. Te enseña a respetar al contrario y te conecta muy bien. No hay que ser un gran jugador sino ser una buena persona. Y si sos inteligente, lo vas a conseguir.
-¿Qué piensa cuando en la actualidad se comenta, por ejemplo, que Tiger Woods gana cien millones de dólares, algo que no ocurría ni cerca en sus tiempos?
-La verdad es que lo ganó Tiger Woods es demasiado. No creo que necesite tanto, ni él ni su familia.
-¿Y lo que ganó usted?
-Fue suficiente para vivir. Pero lo más importante que gané es la relación humana, que la percibo hoy, cuando llego a mi vejez.