En el estreno del Metropolitano Wanda, el Atlético Madrid recibió al Málaga con la obligación de ganar para no ceder terreno en el comienzo de la Liga de España. Con la presencia de Ángel Correa en el ataque albirrojo, los de Diego Simeone se enfrentaron ante un equipo que había llegado a su compromiso habiendo perdido todos sus partidos previos.

La propuesta del Cholo hizo exaltar a las 68.000 personas que poblaron el nuevo escenario de la capital ibérica, pero la sólida y mezquina idea de los andaluces le presentó serias dificultades al Colchonero.

Los intentos del ex San Lorenzo y las combinaciones de Koke con Griezmann no eran suficientes para quebrar a la defensa visitante. Incluso los contragolpes comandados por Borja Bastón exigieron a Jan Oblak para que el arquero esloveno evite la sorpresa en la nueva casa del Atlético.

AFP PHOTO / OSCAR DEL POZO
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La falta de ideas en ofensiva obligó al entrenador argentino a reemplazar a Thomas Partey por Yannick Ferreira Carrasco. La pobre producción del africano fue el principal argumento de Simeone para incluir en la cancha al belga, quien ha demostrado desde su llegada a la institución capitalina la cantidad de recursos en ataque que cuenta en su haber.

Así, cuando la desesperación empezaba a invadir al estadio, la sociedad entre Correa y Griezmann sirvió para que se imponga el 1 a 0 a favor del dueño de casa. Ante la atenta mirada del Rey Felipe VI, el rosarino buscó al rubio de Macon para que el artillero galo festeje su centésima conquista en la máxima categoría del fútbol mundial.

Los tres puntos garantizados le permitieron al combinado de Simeone escalar en la tabla de posiciones para quedar a 4 unidades del Barcelona, que más temprano se impuso frente al Getafe. Fiel a su estilo obrero de pico y pala, el Colchonero trabajó una victoria para que el estreno de su nuevo hogar sea con una sonrisa.

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