Hernán Barcos tuvo una dura infancia (imagen video)
Hernán Barcos tuvo una dura infancia (imagen video)

El anhelo de ser futbolista profesional es el más recurrentes entre los jóvenes argentinos. De chicos, todos reciben una pelota y desde ese momento sus sueños de triunfar y llenarse de gloria van tras de ella. Por supuesto, el caso de Hernán Barcos no fue la excepción.

Si bien su carrera no comenzó de gran manera, al no poder asentarse en la Primera de Racing y tener que deambular por varios equipos y países, en Liga de Quito explotó; lo que le valió  luego recalar en equipos importantes de Brasil (Gremio y Palmeiras) y hasta ser llamado para vestir la camiseta de la Selección argentina.

Sin embargo, su infancia también fue dura y atravesó situaciones difíciles para poder crecer sano y poder alimentarse. "Mi familia era pobre y no comíamos bien. Por eso, con mi hermano, cuando éramos chicos, volvíamos del colegio y pasábamos por una casa velatoria para comer unos sándwiches y tomar una gaseosa", confesó el delantero.

"Muy respetuosos, igual. Saludábamos a la familia del muerto, al muerto, comíamos algo y nos íbamos", cerró el ahora futbolista de Vélez con el programa Pura Química de ESPN.

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