Científicos norteamericanos modificaron genéticamente a las hembras de Aedes aegypti, transmisoras de la enfermedad, para que no desarrollen los músculos de las alas. La consideran la forma más efectiva de control del vector

Esta nueva variedad de mosquitos modificados genéticamente para no volar podría frenar la transmisión del virus del dengue, según un estudio de investigadores de las universidades de Oxford y California.
El experimento, publicado hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, creó una variedad de mosquito cuyas hembras están incapacitadas para volar debido a la interrupción provocada del desarrollo de los músculos de sus alas.
Los machos modificados carecen de síntomas visibles de su alteración genética pero, cuando se aparean con hembras salvajes, los mosquitos hembra de la siguiente generación nacen ya sin poder volar.
Hasta ahora, el experimento se realizó en laboratorios, pero se espera que la nueva variedad de esos insectos pueda ser puesta en libertad en 2011.
Según indicó Luke Alphey, investigador de la firma Oxford Insect Technologies (Oxitec) asociada a la universidad inglesa, esa puesta en libertad supondría la desaparición de los mosquitos nativos en entre seis y nueve meses.
La fiebre del dengue, un virus que se transmite por la picadura de la hembra del mosquito Aedes aegypti, afecta cada año entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo.
Aunque hay estudios en marcha sobre la prevención y cura del dengue, el uso generalizado de una vacuna contra el virus aún llevará muchos años, aseguró Alphey, quien opinó que "hasta entonces, el control del mosquito será la única forma de controlar la enfermedad".
"Si reducimos el número de mosquitos, podremos reducir la transmisión del dengue y con ello, la mortalidad de personas", señaló en un comunicado otro de los miembros del proyecto, Anthony James, profesor de Microbiología y Genética Molecular de la Universidad de California.
La propuesta de este equipo supone además una alternativa segura y eficiente para combatir el dengue frente a los dañinos insecticidas, "que dejan siempre residuos tóxicos", añadió Alphey.
Los investigadores destacaron también que todos los habitantes de las áreas tratadas se beneficiarían de la medida, y coincidieron en la posibilidad de aplicarla a otras especies de mosquitos transmisoras de enfermedades como la malaria o la fiebre del Nilo Occidental.
Los países con más casos de dengue registrados entre 1995 y 2008 fueron Brasil, Colombia, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México, Perú y Venezuela, mientras que en la Argentina, Bolivia, Costa Rica y Paraguay la transmisión de la enfermedad se incrementó considerablemente en los últimos cinco años.
Fuente: EFE