El Palacio Lezama, donde está parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
El Palacio Lezama, donde está parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Los museos ya no son mausoleos. Si las nuevas tecnologías dieron vuelta el mundo, ¿por qué no lo iban a hacer con los museos también? "De ser mausoleos, de ser lugares casi como rituales, como ir a la iglesia, a la mezquita o a la sinagoga, se convirtieron en lugares que combinan el entretenimiento con el conocimiento". La idea es de María José Herrera, directora del MAT en Tigre. Pero, entonces, ¿cómo transformar esos imponentes edificios que, dentro suyo, exhiben piezas transgresoras, tanto para una época pasada como la actual? ¿Cómo modernizarse y comprender las nuevas demandas de un público curioso, inquieto y voraz que visita Buenos Aires, la ciudad con mayor cantidad de museos de toda América del Sur? La consultora Voices! realizó, tras el pedido licitado del Gobierno de la Ciudad, un estudio sobre los consumos museísticos de la comunidad. Los datos —arrojados tras análisis de casos, entrevistas a expertos, observación participante y encuestas a turistas nacionales y extranjeros— revelan curiosidades. Por ejemplo, el 84% de los encuestados va al museo en compañía. De estas particularidades, de las falencias del mapa museológico y de las propuestas a incorporar, representantes de más de 40 museos de la Ciudad debatieron en la jornada Taller BA Destino de Museos tras la exposición de la consultora. Fue este lunes 31 de julio por la mañana. Reclamos y esperanza en el Palacio Lezama.

Datos para una política pública

¿Cómo está el sistema museístico de la ciudad? La muestra se basó en 504 entrevistas a la salida de 18 museos durante febrero de 2017. Los primeros datos arrojan: sólo el 16% de los encuestados visita un museo en soledad. El resto lo hace acompañado de familiares, amigos o de su pareja. Esto habla, en principio, de una experiencia compartida. La media, según el estudio de Voices! es de 3,0 personas. Los turistas son, en su gran mayoría, de este continente, de los cuales el 30% proviene del interior del país. En cuanto al género, la cuestión se torna indistinta (49% mujeres, 51% hombres) pero no así en la edad: el 41% tiene menos de 30 años. Una de 10 diez personas llega en auto particular mientras que el resto se divide entre transporte público y a pie (46%). Otra particularidad: de los encuestados, 9 de cada 10 eran visitan primerizos al museo. Sin embargo, más de la mitad aseguró estar muy satisfecho con la visita.

Datos de la consultora Voices!
Datos de la consultora Voices!

El 59% de los museos de la ciudad son de entrada libre y gratuita y, entre los arancelados, la tarifa promedio es de $43. Los más caros son los museos deportivos, aunque también los más visitados. Uno de los problemas determinantes es que muchos de estos establecimientos no cuentan con un sistema claro de conteo de ingresantes. Esto dificulta un análisis profundo. Sin embargo, y a partir de los datos recolectados, el más visitado es el Bellas Artes. Lo siguen el Planetario Galileo Galilei, el Museo de Arte Latinoamericano, el Museo Histórico Nacional del Cabildo y el Museo de la Pasión Boquense. Según un relevamiento realizado por el Observatorio turístico, la Ciudad de Buenos Aires cuenta actualmente con 160 museos. ¿Por qué se conocen tan pocos y el resto, los más pequeños, los más "de nicho" permanecen apartados en el más oscuro olvido? La tarea de revertir esto implica una política pública capaz de estar a la altura de una época que, si bien abandona a los más ortodoxos, brinda posibilidades inauditas que es necesario saber aprovechar. ¿Estará la Ciudad a la altura de las circunstancias?

Reclamos y esperanza en el Palacio Lezama

Una neblina londinense apareció sobre el Parque Lezama. El blanco pálido del cielo nublado contrasta con el verde del oasis que ocupa casi cinco manzanas. Frente al parque, el Palacio Lezama —Patrimonio Histórico de la Ciudad que desde 1910 funcionó la fábrica de bizcochos Canale, que llegó a pertenecer al Grupo Macri— se parece a un monstruo que traga empleados. A las 9 de la mañana una oleada de trabajadores entran como si fuera una boca de subte en horario pico. A la izquierda, en el Auditorio, se desarrolla la jornada Taller BA Destino de Museos. "Hay que trabajar sobre la búsqueda de experiencias rupturistas", comenta Tessie Gowland mientras se acomoda sus anteojos. Es la directora de marketing estratégico de Voices! y la encargada de exponer las posibilidades de modernizar el sistema de museos, que hoy sobrevive sin interrelación. "La Ciudad de Buenos Aires es un museo. Los museos resumen a Buenos Aires, a través de ellos se la puede conocer", agrega y brinda casos, como la muestra de Tim Burton, que "juega con el afuera, más allá de las cuatro paredes del museo".

Habla del auge de la realidad aumentada, de poner food trucks, de generar espacios de lectura, conciertos, lugares donde "conseguir la mejor serie" (muy popular en museos de Europa), destacar la historia de la arquitectura También de hacer performances, como la que se hizo en un centro comercial de Amsterdam donde recrearon La ronda de noche de Rembrandt para invitar al público a visitar el Rejks-museum. La famosa MadridCard con descuentos es un caso a tener en cuenta, también la generación de apps que ayuden a los inexpertos. Todos los presentes —representantes de los museos más variados— escucharon atentos, tomaron notas y completaron el formulario que se les entregó para continuar evaluando el sistema porteño. ¿Cuáles son las falencias? ¿Qué tensiones se generan a partir de un mundo lleno de tecnología que envuelve a museos llenos de historia? ¿Es posible la conjugación? ¿Qué sucede con la especificidad?

Datos de la consultora Voices!
Datos de la consultora Voices!

"Falta un ecosistema digital. Las webs son tan obsoletas que no se pueden ni cargar videos". Desde el fondo del Auditorio, el primer reclamo habría el juego al debate. El sitio buenosaires.gob.ar/museos es demasiado simple y acotado y la renovación del sistema de museos porteños necesita una renovación desde varios flancos, no sólo en la forma de transporte o en la visibilidad de sus atracciones, también desde lo más elementales métodos de comunicación. La señalética, en una ciudad minada de avisos publicitarios, es clave. ¿O acaso no merece establecer una diferencia entre el cartel que anuncia la existencia de un museo sobre tango o esculturas o historietas y el de la nueva versión de un gaseosa? "No hay difusión de lo que es Barracas" comentó la referente del Museo Santa Felicitas. También se sumaron al reclamo el Museo Monte de Piedad de Boedo, el Museo a Cielo Abierto, el Sívori y el Museo de Esculturas Luis Perlotti de Caballito. "Muchas veces, como en nuestro caso, las visitas son de los turistas más que de los vecinos", dijo la referente del Museo Judío de la calle Libertad, donde estuvo este año Angela Merkel.

"Tenemos que generar circuitos y armar historias", fueron las palabras de Mariana Mangiarotti, directora general de Inteligencia de Mercados y Observatorio del Gobierno de la Ciudad que oía las exposiciones con el micrófono en la mano. También estaba Diego Radivoy, director general de Industrias Creativas del Gobierno de la Ciudad, entre los espectadores. Todos enfáticos en cuanto a la forma de buscar una nueva interconexión en el sistema museístico de la ciudad. Habrá que empezar.

"El patrimonio y la diversidad están, falta comunicarlo"

El encuentro concluyó alrededor del mediodía —afuera la llovizna era una garúa suave—, pero muchos referentes de los museos se quedaron charlando, compartiendo experiencias, repensando el asunto. No basta con centrarse en la oferta artística y cultural de cada uno, es necesario la unión de todos los establecimientos para formarse una suerte de mapa solidario, fortalecer el vínculo, trabajar en conjunto. "Lo que muestra el estudio es la alta satisfacción que tienen los turistas, pero el mayor desafío está en torno a la promoción y a la comunicación de la oferta que hay. En nuestras investigaciones sentimos que está creciendo el gusto por lo pequeño, por lo distinto, por lo específico. En ese sentido hay un área de oportunidad", le dijo a Infobae Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices!

Referentes de los museos porteños en el Auditorio Lezama
Referentes de los museos porteños en el Auditorio Lezama

Tessie Gowland, pos su parte, remarcó que "los turistas tienen poco conocimiento de la cantidad y la diversidad de museos que hay. Una vez que llegan, muchas veces de manera fortuita o a través de un canal no tan convencional, la satisfacción es alta; incluso se superan las expectativas. Lo que destacan los turistas es la amabilidad de la gente de Buenos Aires que, sumada a esa diversidad y a todo ese nexo, atrae. Generalmente lo que les sucede es que cuando llegan se encuentran con más actividades de las que tenían previstas recorrer o conocer. Es una sorpresa, siempre genera sorpresa", le dijo a Infobae.

Si la oferta es rica, diversa y más que contundente, ¿por qué hasta hoy no ha habido una política capaz de dar cuenta del trabajo que realizan día a día los museos? ¿Qué es lo que tiene que haber para que la situación se revierta? ¿Cuál es la actitud que debe adoptar Buenos Aires? "Tiene que tener esta mirada unida al turismo joven, a las redes sociales a aliarse con la prensa, a la tecnología. Tiene que incorporar todo esto que tienen los casos de éxitos mundiales. Si eso sucede tiene mucho para dar. El patrimonio y la diversidad están. Lo que falta es mostrarlo y comunicarlo. Por ejemplo, es muy interesante ver lo que sucede con Instagram y las redes sociales que generan puntos de encuentro o puntos de vista para que justamente explote mucho más tránsito", agregó Gowland, mientras que Cilley, por su parte, concluyó: "También es interesante ver que, por el tema de la inseguridad, se va reduciendo la cantidad de espacios públicos donde los jóvenes o los adolescentes pueden interactuar. Por eso, es importante repensar los museos desde ese lugar: no sólo desde el turismo, también desde el desarrollo del ciudadano común."

 

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